Autor del Articulo: Ignacio Gil Farlete
Como en anteriores ocasiones nuestro vecino y colaborador Ignacio Gil Farlete, nos presenta, unas notas históricas sobre nuestro pueblo, fruto de su interés por la historia y ganas de que sepamos como fue este pueblo junto al rio Duero.
LAGUNA DE DUERO EN LOS SIGLOS XVII Y XVIII.
1.- CRISIS DEMOGRÁFICA
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se realizaron distintos censos en los territorios de la
corona de Castilla, en los que se contabilizaron el número de vecinos existente en cada una
de sus ciudades, villas, lugares y aldeas. Para saber cómo fue la evolución del núcleo
urbano de Laguna en esos dos últimos siglos conviene partir del último censo realizado en el
siglo XVI, que fue el del año 1591. Los datos de este censo, llamado “el de los millones”,
dieron a Laguna un total de 273 vecinos, de los cuales 259 eran pecheros, 8 hidalgos, 6
clérigos y 30 frailes franciscanos. Esto suponía una población aproximada de 1100
habitantes. En ese momento el número de vecinos era mayor que el de otras poblaciones
del entorno de Valladolid que habían sido más importantes en el pasado, como Cabezón
(213), Villanubla (267) o Peñaflor de Hornija (183), situándose solamente por detrás de
Tudela de Duero (482).

A finales del siglo XVI se inició una crisis demográfica debida a distintos factores. Por una
parte a la persistencia y recrudecimiento de la peste, que hizo estragos por pueblos y
ciudades de Castilla. Los registros de defunciones que se habían mantenido en rangos de
entre 15 y 25 durante los años 1592 a 1595 se incrementaron hasta los 35 en 1596 y se
dispararon hasta contabilizar 90 defunciones en 1597 y 67 hasta el 16 de agosto de 1598,
fecha a partir de la cual se interrumpe el registro. En el primer tercio del siglo XVII continuó
la sangría demográfica por causa de la crisis económica agravada también por el traslado
de la corte de Valladolid a Madrid, de forma que cuarenta años después del censo de 1591,
la población de Laguna quedó reducida a 132 vecinos y 415 habitantes, según datos del
censo de la sal realizado en 1631, y continuó bajando en el siglo XVIII hasta los 93 vecinos
recogidos en el catastro del Marqués de la Ensenada. La caída del número de vecinos fue
proporcionalmente mayor en Laguna que en otros pueblos de su entorno y volvió a quedar
por debajo de aquellos a los que había superado.

Hasta el último cuarto del siglo XIX no se recuperaría la población existente a finales del
siglo XVI. Así, cabe pensar que la extensión del núcleo urbano que se había alcanzado
hasta este momento se mantuvo prácticamente sin variación durante siglos.
2.- EL NÚCLEO URBANO
De los censos no se pueden extraer datos que permitan determinar los límites de dicho
núcleo pero sí del catastro del Marqués de la Ensenada, que se llevó a cabo con la finalidad
de establecer una única contribución. Sus averiguaciones fueron reflejadas en varios
documentos, los cuales constituyen una buena fuente para el conocimiento de Laguna en
dicho siglo y, por lo expuesto anteriormente, también en el siglo XVII. De esos documentos,
las relaciones recogidas en los libros maestros de seglares y de eclesiásticos son los que
aportan datos sobre los bienes de cada uno de los vecinos. Las primeras se realizaron en
Laguna entre 1751 y 1752 y posteriormente, en 1771, se llevó a cabo una revisión. El libro
maestro de seglares de 1751 se inicia con una exposición de su contenido:
Libro que comprehende partida por partida todas las piezas de tierras, viñas, edificios
emolumentos del común número de ganados con distinción de especies el de colmenas, y
generalmente quanto sea encontrado y verificado, existe en la referida villa, y termino de
Laguna pertenecientes a seglares de vecinos, y forasteros de ella.
En las descripciones de las casas se indicaba en 1751 la calle en la que estaban situadas,
las medidas de ancho y fondo y el nombre de los propietarios colindantes. En la revisión de
1771 no se incluían las medidas, pero sí la orientación de los linderos. Estos datos permiten
dibujar un plano que refleje de forma aproximada el tejido urbano de Laguna en ese
momento, a modo de recreación cartográfica.
El catastro cita como linderos de las últimas casas situadas al norte del pueblo la ronda de la
Laguna o bien prados o egidos del concejo, por lo que cabe suponer que dicha ronda no
estaba suficientemente definida o materializada. Las situadas al sur lindaban con egidos
(eras) del Concejo en lo que actualmente es la calle Pablo Picasso. Al oeste estaba situada
la ronda del Concejo (hoy calle Huertas) y al Este el camino Real (hoy calle Hernán Cortés).
Había cuatro plazas: la plaza de Abajo, la plaza Mayor, la plazuela o placetuela del Arrabal y
la plazuela o puerta de la Solana, situada ésta en el borde suroeste y que puede hacer
referencia más a un ensanchamiento de la calle Arrabal o a la existencia efectiva de una
puerta en una época anterior.

Recreación cartográfica de Laguna de Duero en los siglos XVII y XVIII
Leyenda: 1.- Iglesia parroquial. 2.- Cementerio. 3.- ermita de la Veracruz. 4.- Casa de Ayuntamiento. 5.- Casa-
Mesón. 6.- Carnicería y Matadero. 7.- Fragua.- 8.- Casa-Hospital. 9.- Alhóndiga G. Fraile 10.- Casa de la Tercia
La puerta principal de acceso a la Iglesia era la situada en su lado sur, y por eso la calle a la
que daba dicha puerta era la denominada calle de la Iglesia (hoy calle de las Tercias),
mientras que la otra puerta situada al norte daba a una calle trasera a la que se refería el
catastro como calle detrás de la Iglesia (hoy calle de la Iglesia). En su lado este se situaba el
cementerio.
3.- EDIFICIOS RELIGIOSOS EN EL NÚCLEO URBANO
La iglesia de Santa María (a partir del siglo XVIII de la Asunción) había sido construida en el
siglo XVI, entre 1536 y 1568, y en la primera década del siglo XVII se añadió la sacristía en
su lado sureste, obra que, a pesar de su reducido tamaño, no estuvo exenta de problemas,
según se desprende de un documento firmado en 1610 por el cura y el mayordomo de la
Iglesia, en el que declararon que “Juan de Riaño maestro de cantería ya difunto tomó a
hacer la sacristía conforme a las escrituras que sobre ello hubo”, que el citado Juan de
Riaño y Juan Díaz del Hoyo, su fiador y también maestro de cantería, se obligaron a
terminarla y acabarla, y “estándola haciendo se ausentaron y dejaron de hacer cierta
cantidad de lo concertado”. La Iglesia puso un pleito contra el fiador que acabó con éste en
la cárcel, aunque consiguió salir de ella comprometiéndose a finalizar la sacristía, para lo
que ofreció como fiador a Francisco de Negrete, también maestro de cantería. Juan Díez del
Hoyo no cumplió su compromiso y acabó huyendo, así que la Iglesia exigió su terminación al
nuevo fiador, quien mandó al albañil Cristóbal Pérez para rematar la obra, cosa que
finalmente hizo.
En el año 1585 la caída de un rayo sobre la torre la había dejado maltrecha, y ese mismo
año se hicieron algunas reparaciones que resultaron insuficientes, pues casi un siglo más
tarde seguía amenazando ruina, hasta que finalmente en 1682 se añadió un cubo de sillería
en su esquina nordeste para su consolidación definitiva, quedando así configurada la torre
con los dos cubos cilíndricos que le dan ese aspecto peculiar. El otro cubo es el husillo o
escalera de caracol que se construyó al tiempo que la iglesia para subir a la torre. El
procedimiento para adjudicar la construcción del estribo o cubo de refuerzo está recogido en
un documento que se conserva en el archivo histórico provincial, y fue bastante rápido
debido a la urgencia en acometer la obra, iniciándose con una solicitud al obispado de
Antonio de las Heras, mayordomo de fábrica de la iglesia, a la que siguió un informe del
maestro de cantería y obras Gabriel del Monte, de fecha 1 de julio de 1682, en el que se
advierte que “de no repararse se hundiría la torre y las campanas ocasionando mayores
daños”, siendo finalmente adjudicada la obra al maestro de cantería Juan de la Teja el día
12 de ese mismo mes.
Por esas mismas fechas se acometió la empresa de dotar de un nuevo retablo al altar
mayor, siendo éste comprado al antiguo convento de San Francisco de Valladolid en el año
1679, y completado en 1685 con las pinturas de la Asunción y la coronación de la Virgen.
Las reparaciones del edificio eran frecuentes, y algunas de ellas de cierta importancia, como
la llevada a cabo en 1703 que afectó al chapitel de la torre, la cubierta de la sacristía y
buena parte del tejado del resto de la iglesia.
En 1617 se inició el procedimiento para adjudicar la obra del humilladero de la Veracruz, hoy
desaparecido. Entre los documentos que se conservan de dicho procedimiento están las
condiciones para su ejecución:
5.- EDIFICIOS DEL CONCEJO
El concejo disponía de una casa de Ayuntamiento situada en la calle Real, con la que
lindaba por el Este, la cual tenía una sala baja, una vivienda muy reducida encima y un
corral grande y otro muy pequeño, según informe realizado por el maestro de obras Juan
Manuel Rodríguez en 1786. El corral grande lindaba al Sur con la calle del Sol y al Oeste
con la “la que sale de ella y camina a la Iglesia Parroquial por la calle cerrada de la Rua”. En
dicho informe se pone también de manifiesto “que ambos corrales existen asolados muy mal
parados y expuesta a una pronta ruina la citada casa de Ayuntamiento, que la sala capitular
no admite la mitad del vecindario…”.

Dibujo en planta de la casa de Ayuntamiento y el corral pequeño (Norte en la parte superior)
También disponía de una casa mesón situada en la misma calle Real, “con su vivienda alta
y baja su cuadra su pajar, corral y pozo, y unido de ella la bodega honda y el lagar de
exprimir uva…”. Dicha casa tenía su acceso por la calle Real, con la que lindaba por el
Oeste, y hacía esquina con la calle del Sol. Según el citado informe del maestro de obras
“no tiene más comodidad que vivienda para el mesonero, su familia, dos alcobas para dos
huéspedes y cuadra para veinte caballerías, que es cierto que no se detienen en él otros
muchos por faltar las precisas conveniencias…”.

Dibujo en planta de la casa-mesón (Norte en la parte superior)
Además de encontrarse en mal estado, estas dos casas tampoco eran ya apropiadas para la
función a la que estaban destinadas, y el alto coste de su reparación no merecía la pena
porque su resultado no iba a mejorar su funcionalidad. Es por ello que en el año 1786 se
inicia el procedimiento para su venta con el fin de conseguir recursos para la construcción
de una nueva casa consistorial. El informe del maestro de obras evaluó el estado de las
mismas y su tasación a ese efecto, el coste de su reparación y las condiciones que debía
cumplir el nuevo edificio que se proyectaba construir en la plaza Mayor. La venta se
materializó el 31 de diciembre de 1789 mediante escritura otorgada ante el escribano
Manuel de Orduña. Las obras del nuevo Ayuntamiento se iniciaron en 1792 y se terminaron
en 1799.
El concejo tenía además una casa de carnicería y matadero situada en la plaza de Abajo, en
la que se hicieron diversas obras en 1609, 1618 y 1656, y una fragua en la calle Real.
6.- OTROS EDIFICIOS
La cofradía de Nuestra Señora de la O tenía una casa hospital destinada al refugio de
pobres en la plaza Mayor.
Había una casa-lagar denominada casa de la Tercia, propiedad de la fábrica de la Iglesia,
según el catastro, que fue objeto de una reforma importante en el año 1636. Estaba situada
en la calle de la Ruda o Rua y se destinaba a almacenar el producto de la parte del diezmo
correspondiente a la misma. En el libro maestro de eclesiásticos se describe la forma en que
estaba repartido el diezmo en esa época. Un tercio lo recibían el cura y los beneficiados de
la Iglesia de Laguna, otro tercio el Cabildo de la Catedral de Palencia, y del tercio restante,
un noveno era para dicha fábrica de la Iglesia de Laguna y los otros dos para el Monasterio
de San Benito de Valladolid, que “…percibe los dos novenos restantes de los enunziados
Diezmos que es la tercia Real enajenada de ellos en virtud de Reales conzesiones de los
Señores Reyes Don Juan el segundo, Don Henrique quarto, y confirmazion del señor Don
Phelipe quinto, que santa gloria aya…”.
Otro edificio, destinado a almacén de trigo, era la alhóndiga de la fundación de Don
Francisco González Fraile, quien legó en su testamento, otorgado el 2 de marzo 1599,
quinientos ducados para “emplear en trigo y de ello se aga una memoria y hobradía para
remedio a los pobres deste dho lugar haziendose y bendiendose en pan cozido los meses
de abril y mayo y junio al prezio que a los administradores que adelante yran nombrados les
pareziere con que siempre tengan respecto a que los prezios sean con comodidad de los
pobres deste lugar y en forma que esta memoria y hobradía vaya siempre en aumento y no
en deminuizion…”. Este edificio se encontraba también en la calle Real, entre la casa de
Ayuntamiento y su corral grande.
Las viviendas particulares eran la mayoría de dos plantas y casi todas disponían de corral,
bodega, pozo, cuadra y pajar.
FUENTES:
Instituto Nacional de Estadística
Archivo Histórico Provincial
Archivo Municipal de Laguna de Duero
Archivo Diocesano de Valladolid
BIBLIOGRAFIA:
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entorno agrario. Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid.
Palomar del Río, Javier y Merino de la Puente, Marisa (2004), El cronicón de Laguna.
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Gil Farlete, Ignacio (2021), Cronología de la construcción de la iglesia parroquial de Laguna
de Duero (Valladolid) en el siglo XVI. BSAA Arte, 87, 67-86
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San José García, Teodoro (1998), Laguna de Duero. Amanecer histórico. Ayuntamiento de
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