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PELIGROSO DECLIVE DE UNA SOCIEDAD ENFERMA (II)

Autor: Andrés Hombria

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  El pasado mes de marzo publicamos una primera entrega de nuestro colaborador Andrés Hombria titulado “Un espectáculo obsceno” donde se analizaba la terrible situación en Gaza, actualmente persiste el genocidio de palestinos en esas tierras y de nuevo Andrés nos da una segunda entrega con su visión de las consecuencias que está produciendo estos hechos en las sociedades afectadas, con este nuevo título.

EL PELIGROSO DECLIVE DE UNA SOCIEDAD ENFERMA (II)

Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo enloquecen.

Proverbio griego, a veces atribuido a Eurípides.

El proyecto sionista nace a finales del siglo XIX, cuando muchas potencias europeas están en plena expansión de sus dominios coloniales, pero se hace realidad después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el dominio colonial directo caminaba hacia su extinción. Ese es, sin duda, el problema central que ha marcado su devenir.

Su nacimiento aparece además marcado por el trauma que para el mundo desarrollado representó el conocimiento de la magnitud del exterminio judío que perpetró el régimen nazi. La propia dinámica de  la Guerra Fría contribuyó a su consolidación. El surgimiento del nacionalismo árabe laico, el llamado “nasserismo” y su ubicación desde la perspectiva “occidental” es decir, del mundo capitalista desarrollado, como un aliado del bloque soviético le aseguró el apoyo de los EEUU y de la mayoría de los países “occidentales”. Significativamente las referencias continuas al Holocausto no se van espaciando con el tiempo, sino que se vuelven más frecuentes a partir de la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando el estado sionista, con todo el respaldo de “Occidente” provoca una guerra que será un revés histórico para Nasser y para todo el nacionalismo árabe. 

Pero la contradicción de fondo subsiste. Israel (y el bloque que lo respalda) derrota sucesivamente a sus vecinos árabes, pero sigue enfrentándose a la existencia de una población indígena que, lógicamente, se niega a abandonar la tierra que era suya. Consciente de la debilidad aparente de la causa palestina, la diplomacia occidental resucita la “solución de los dos estados” que la ONU ya había propuesto en 1946 y consigue que la OLP lo acepte…a pesar de que ahora el estado palestino ocuparía solo el 22% del territorio en disputa.

 La oferta no puede ser en principio más favorable para Israel. El propuesto estado palestino sería un reducido y segmentado territorio, sin ejército, fuerza aérea ni marina, donde sus trabajadores peor pagados irían a dormir cada noche y que debería ocuparse, con la ayuda de los países árabes ricos, de atenderlos cuando estuvieran enfermos y de escolarizar a sus hijos. En algún momento, en este mismo foro, he expresado mi perplejidad por el rechazo de la mayoría de la población judía de Israel a ese proyecto, que representaba el sueño húmedo de cualquier ocupante colonial. De alguna forma es como si se hubiese permitido la subsistencia de la Sudáfrica del apartheid porque su gobierno había permitido la creación en su territorio de Lesotho y Suazilandia (actual Eswatini). La única explicación que se me ocurría era la conjunción del giro hacia el integrismo religioso de la sociedad israelí y el auge del sionismo revisionista debido a la llegada de un millón de judíos de la Unión Soviética. Leyendo y escuchando a muchos judíos israelíes antisionistas en los últimos tiempos he encontrado una segunda razón, quizá más poderosa: la población judía de aquel país ha venido comprobando que todo le está permitido, que EEUU y Europa va a respaldar incluso sus actos más criminales.   En palabras del historiador Yuval Noah Harari* “la gran mayoría de los judíos de Israel aspiran a vivir en un territorio que abarque desde el Mediterráneo hasta el Jordán en una sociedad “de tres clases”: los judíos, que tendrían plenos derechos, algunos árabes, (los que son ciudadanos israelíes) que tendrían algunos derechos, y otros árabes (los de los territorios ocupados) que no tendrían ningún derecho. La declaración es de 2022, y no está influida pues por el impacto de la acción de Hamás de octubre de 2023. Nótese que Harari dice “árabes”, porque en aquel país decir “Palestina” o “palestino” implica ser considerado un extremista.

 ¿Cuáles han sido las bazas internas y externas que han permitido a Israel consolidar su posición, seguir expandiendo su colonización de Cisjordania, incorporar formalmente a su territorio los altos del Golán y Jerusalén Este y de hecho el sur de Siria y del Líbano?

La primera ha sido la existencia de un flujo permanente de población judía de otras partes del mundo desarrollado, en que las personas muy cualificadas en áreas como la biotecnología, la informática y los servicios financieros tenían una presencia importante. Ello, unido a que Israel es uno de los estados desarrollados que más gasta en educación, ha permitido crear un modelo productivo en que las empresas tecnológicas tienen mucho peso. Por el contrario, el sector primario representa menos del 3% del PIB del país.** Y esa es una de las primeras cosas que está empezando a cambiar. Hace tres años un millón   de judíos israelíes vivía fuera del país, de un total de poco más de siete millones que forman ese colectivo. Todo hace pensar que el número haya crecido considerablemente desde entonces. El gobierno de Netanyahu intenta dificultar el proceso, presionando por ejemplo a los países occidentales para que retrasen la concesión de permisos de residencia en sus territorios de quienes desean emigrar. Intenta también ocultar la magnitud del proceso. El único dato que he conseguido encontrar se refiere al primer semestre de 2024 e indica un saldo migratorio negativo de unas 10 000 personas mensuales. Es de suponer que la breve guerra emprendida contra Irán hace unas semanas, que ha desmentido la invulnerabilidad de su territorio va a acelerar dicho proceso. Quienes salen son además parte de esa élite científica que tiene formación superior, habla perfectamente inglés y otras lenguas europeas y se ha convencido de que aquel país no es “un lugar seguro para todos los judíos del mundo” sino uno de los más inseguros. Por el contrario, sigue aumentando el número de los ultraortodoxos sionistas que solo de dedican a estudiar la Torah (ellos) y a parir (ellas), viven de los subsidios estatales y ni siquiera sirven en las fuerzas armadas. Esto es, por cierto, el único punto de fricción entre el sionismo laico y el religioso. Dicha comunidad representa ya más del 17% del total de la población judía del país y, dada su alta natalidad, se espera que llegue al 30% en veinte años. Las perspectivas económicas, incluso si el conflicto palestino  vuelve al nivel de “baja intensidad” son pues pesimistas, la deuda pública israelí ha caído al nivel A-, no hay ingresos turísticos ni perspectivas de que dicho sector se recupere, varias grandes empresas han congelado sus inversiones, siendo el caso más emblemático el de Intel, que tenía previsto invertir 25 000 millones de dólares, y los grandes fondos de inversión , haciendo bueno el principio de que “no hay nadie más cobarde que un millón de dólares” van, callada pero continuadamente, retirando sus inversiones del país. El impacto económico de los horrores que las fuerzas armadas sionistas han perpetrado y casi publicitado en los últimos 21 meses solo será plenamente evaluable en los próximos años. Como explican los activistas de la campaña BDS, muchas empresas no se atreven a desinvertir en Israel de golpe, porque eso penalizaría sus negocios en otras partes del mundo, en los estados más conservadores de EEUU por ejemplo, y lo que hacen es no reinvertir y buscar compradores para las instalaciones que ya tienen.

 Todo ello se agrava porque la sociedad israelí, que se vendió a sí misma como igualitaria (para los judíos, no para sus otros grupos étnicos) es cada vez más desigual, con un índice Gini de 37,9, que la coloca más cerca de p.e. Marruecos (39,5) que de España (31,5).

En cuanto a los aspectos geopolíticos igualmente al estado sionista se le están volviendo las cañas lanzas. En lo que se viene a llamar “el Sur global”, su imagen apenas se ha deteriorado, porque siempre fue pésima. Era y es visto como un proyecto colonial que las potencias europeas primero y EEUU después, colocaron como una cuña que facilitara su dominio en una región estratégica y económicamente crucial en el mundo. El deterioro ha sido pues más notable en lo que los (así llamados) medios de información denominan la “comunidad internacional”, es decir, Canadá o Francia, que suman 108 millones de personas, pero no Brasil e Indonesia, que suman 285 millones. Creo que en este caso hay que diferenciar EEUU, al que me referiré luego, de todo el resto. El deterioro de la imagen de Israel en “todo el resto” está siendo enorme, y, dado que las atrocidades de su ejército en Gaza desgraciadamente no parecen remitir, el estado sionista va camino de convertirse en un apestado para sus opiniones públicas, incluso en países en que éstas lo apoyaban. Como siempre, las elites políticas, fieles a los mandatos de Washington, intentan mirar para otra parte, y los medios de comunicación mayoritarios ocultar púdicamente los innumerables crímenes de guerra que las fuerzas armadas israelíes cometen, pero cada vez les resulta más difícil. No hay manera de tapar tanta vergüenza. En particular, y ello es muy significativo, el rechazo a la política israelí es cada vez mayor entre la comunidad judía del resto del mundo, incluso en países como Canadá o EEUU, en que el sionismo tenía mucho peso ya antes de 1945.

Caso aparte es EEUU, porque es la mayor potencia militar del planeta, porque ha sido y es el mayor valedor militar, económico y diplomático de Israel, y porque la relación entre ambos países tiene peculiaridades que la hacen singular en las relaciones entre una potencia hegemónica y uno de sus aliados regionales. La razón principal de tan inverosímil relación, en que es el peón quien marca la política al hegemón es el gran peso que los grupos de presión tienen en la vida política yanqui.*** Entre estos grupos el sionista es especialmente poderoso. Estructurado alrededor del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), que se define como una organización “bipartidaria”, su actividad se centra en asegurar que tanto republicanos como demócratas presenten solo candidatos que defiendan sin matices las políticas del gobierno de Israel…con casi total éxito hasta el momento. Tanto, que ha olvidado que la mayor virtud de un grupo de presión es que se hable poco de él. Y que su mayor potencialidad era ser “bipartidario”. Cada vez más identificado con la derecha republicana, el “lobby” sionista ha perdido su transversalidad: que Zohran Mamdami, de izquierdas y de familia musulmana sea el candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York hubiera sido impensable hace cinco años. Es más, incluso entre la derecha republicana, la arrogancia de Netanyahu, exigiendo casi que EEUU apoye incondicionalmente sus decisiones, está empezando a generar rechazo. Provocar un cambio de régimen en Irán, que es el propósito declarado del primer ministro de Israel, no es algo que pueda hacerse solo con bombardeos: tienes que invadir (Iraq) o conseguir que un aliado interno lo lleve acabo sobre el terreno (Libia, Siria…). A falta de candidatos para esta segunda opción, Israel pretende involucrar directamente a EEUU en una invasión terrestre, en contra de los deseos de la mayoría de los votantes republicanos, de la opinión del más destacado ideólogo del trumpismo, Steve Bannon, de su más significativo portavoz mediático, Tucker Carlson, y, parece, del propio vicepresidente J.D.Vance.

En la Grecia clásica se acuñó el concepto de “hibris”, que podríamos traducir como insolencia que lleva a transgredir los límites que el buen sentido pone a la ambición humana y acaba provocando la perdición de quien se deja dominar por ella. La casi totalidad de los judíos israelíes, con su primer ministro a la cabeza la padecen: no solo han perdido la decencia sino que han dejado atrás la sensatez.

*) El autor de”Sapiens: de animales a dioses”, ensayo histórico traducido a 65 idiomas y del que se han vendido 21 millones de ejemplares.

**) El robo de tierras y de agua a los palestinos no responde pues  a una necesidad económica sino a un proyecto de limpieza étnica.

***) El ejemplo más claro es la imposibilidad de prohibir la venta de armas de fuego, incluso de las que no se usan en la caza, por la oposición de la Asociación Nacional del Rifle.

5 pensamientos en “PELIGROSO DECLIVE DE UNA SOCIEDAD ENFERMA (II)

  1. «No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma» (Kishnamurti)

    Teniendo en cuenta la presunta masiva indiferencia con la que se está viendo y oyendo el genocidio que Israel está materializando en Gaza ¿cuántos seres humanos padecemos esa «infección adaptativa»?

    Mucha declaración calculada, pero poca acción eficaz para parar dicho genocidio por parte de quienes tienen la manija política en Europa y en el mundo, con raras y minoritarias excepciones…

    Posturas, imposturas, conveniencias e intereses, se alinean cada día en contra de la supervivencia de pueblo gazatí…

    ¿Crees que hay cura para esa sociedad enferma, Andrés? Me temo que no, pero desearía que sí…

    Gracias por este artículo que coadyuva para que nuestra memoria no olvide lo que está pasando en Gaza….

    Saludos

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  2. Me cuesta racionalizar la actual situación, es totalmente irracional, quizá la frase «todo les está permitido» desde 1948, nadie a puesto freno a los abusos de un pueblo que lo ha sufrido todo a lo largo de la historia, ¿como es posible que sean ahora ellos o su gobierno, o unos fanáticos radicales religiosos, actúen como los terroristas a los que combaten, pero masacrando inocentes ?.

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