
Imagen tomada de editorial Circulo de Lectores
Autor del articulo: Fco. Javier Noriega
El callejón de los milagros del autor egipcio Naguib MAHZUF (1911-2006), Premio Nobel de Literatura en 1988
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El callejón de los milagros quizá sea la obra más conocida en España del autor egipcio Naguib MAHZUF (1911-2006), Premio Nobel de Literatura en 1988 y prolífico escritor, autor de una amplísima obra, 40 de cuyas novelas han sido publicadas en castellano. Una de sus más conocidas ha sido la última lectura del Grupo del Ateneo.
MAHFUZ es sin duda el exponente más importante de la corriente existencialista en el mundo árabe. Para la mayor parte de los componentes del grupo de lectura esta obra y este autor han sido un descubrimiento. En primer lugar, por su frialdad, por la impasibilidad del autor ante sus personajes y sus circunstancias. Describe, anota, observa sin tomar partido. No se percibe en la novela el menor atisbo de calificación crítica hacia sus personajes, cuyas acciones pudiesen recibir por parte de un observador externo un juicio positivo o negativo. La novela está plagada de ejemplos de esta imparcialidad, de la ausencia de juicio crítico hacia sus personajes. El ejemplo más palmario es sin duda el capítulo 7 en su totalidad: la descripción de la tahona ubicada en el callejón. Tres figuras inquietantes en un espacio más inquietante aún, un cuchitril inmundo (¿a quién se le ocurriría situar un obrador en semejante inmundicia!): un matrimonio –los panaderos- y un tercero que ocupa un rincón, casi un agujero, en el que tiene su negocio de fabricante de lisiados. ¡Así como suena! MAHZUF recrea muy verosímilmente con el lenguaje los olores de la suciedad y de la miseria, el mundo de los mendigos, enfermos y lisiados que acuden a Zaíta no para que les cure y arregle sino para todo lo contrario: ¡para que les estropee un poco más y les haga más dignos de la caridad de los transeúntes!
Nos encontramos, en mi opinión, ante un relato de deseos frustrados. Prácticamente ninguno de los habitantes del callejón en el que se desarrolla casi toda la novela logra abandonar ese espacio cerrado y oprimente ni realizar los deseos, objetivos o ambiciones que se propone. Este universo cerrado y claustrofóbico se sostiene en un relato de ritmo parsimonioso, cansino. La lentitud de las acciones, la sensación de que no pasa nada, de la repetición tediosa de los días que transcurren unos idénticos a los otros, sin salida. En ese sentido está muy bien situado el espacio de la narración: un callejón, espacio al que se puede entrar, pero no salir. Vidas que no tienen nada de extraordinario, ni deseos ni porvenir. Sorprende la serena sordidez del relato, sin la más mínima inquina hacia los personajes, pero tampoco empatía ni compasión. Una frialdad absoluta por parte del autor. MAHZUF no se regodea en la miseria de sus personajes, no les juzga ni les critica: les presenta sin más, enfrentados a su espejo, sin deformidades, dando fe de lo que observa.
Algunos de los asistentes señalaron las concomitancias de esta novela con la novela social española de mediados del siglo XX (La colmena, de C.J. CELA, El Jarama, de R. SÁNCHEZ FERLOSIO, …) así como El extranjero, del francés A. CAMUS. En todas ellas, como en El callejón…, el espacio es un no lugar del que se sale aparentemente para regresar al punto de partida, lugar anclado en el no-tiempo, en el no-espacio. Lugar sin esperanza. Una ironía mordaz calificarlo “de los milagros”.
Los componentes del Grupo de Lectura del Ateneo fueron unánimes en la consideración de El callejón de los milagros como una gran novela.
Literatura de la buena.