
Imagen tomada de Editorial Salamandra libro
Autor del articulo: Fco. Javier Noriega
Hijos del ancho mundo,del etíope Abraham Verghese, ha sido la última de las lecturas comentadas en el Grupo de Lectura del Ateneo SC La Fragua.
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Autor desconocido para la mayoría de los participantes a pesar de que el libro, publicado en 2010, ha tenido una difusión y un éxito notables, no ha dejado indiferentes a los lectores. A pesar, o tal vez por sus más de 600 páginas, deslumbra por su agilidad e interés, por los temas que trata al menos en la mayoría de los capítulos.
VERGHESE, de padres indios, nacido en Adís Abeba (ETIOPÍA) a mediados del siglo XX estudió medicina en India y en EE.UU. con gran aprovechamiento, a la vista de lo que nos cuenta en su libro. Pero no sólo: en su relato va informando al lector de las condiciones del trabajo médico-sanitario en Etiopía y en EE.UU., de la historia reciente de Etiopía (la invasión y ocupación del territorio durante los años 40 por fascistas italianos, de la derrota de éstos y del regreso y reposición en el poder del último emperador, Haile Selassie, del golpe de estado que lo depuso tiempo después o de la guerra de independencia con Eritrea y su posterior independencia) de las costumbres y modo de vida de los etíopes de la segunda mitad del s. XX, en fin, casi una enciclopedia. Pero no es sólo eso.
Con un comienzo fulgurante, impactante, está llena en sus primeros capítulos, pero no sólo, de humanidad sin sensiblería, de comprensión solidaria … Y de medicina, claro está. Bien que se le nota la profesión al autor. De más, en algunos casos. Y que la ha ejercido como cirujano. Bien pronto nos vamos a encontrar con la cesárea de los protagonistas de la novela, gemelos siameses unidos por la cabeza, narrada con una verosimilitud y una tensión apasionante y estremecedora.
Más adelante (capítulo 20), el descubrimiento del otro sexo por parte de Marion y Genet mientras juegan a la gallinita ciega en sus tiernos 13 ó 14 años es una maravilla de sensibilidad, de inocencia, de sutileza. Y más aún: el descubrimiento de las relaciones de los adultos: el padre de Genet no es quien se queda a dormir a veces con la madre de ésta.
Bien es cierto que según se avanza en el relato se va descubriendo que es una novela irregular: frente a capítulos sublimes hay otros que son simplones y deslavazados por la insistencia en la narración pormenorizada de operaciones quirúrgicas. Debemos suponer que éstos deben de ser apasionantes para cirujanos y galenos en general, pero para el público simple, entre el que me encuadro, acaba por parecer excesivo. Pero nos enteramos, sin embargo, del funcionamiento del sistema sanitario de EE. UU: nada que ver con el europeo y no por ser mejor, al menos para la mayoría de la población.
La novela se desarrolla entre Adís Abeba y Estados Unidos. El marco sociológico en el que se encuadra la narración en ambos casos no tiene desperdicio. VERGHESE nos da a conocer una época y una parte de África que tuvo una gran importancia en la historia del continente, pues no en vano Haile Selasssie fue un actor importante en la historia de África. Lo que cuenta el autor y su pulso narrativo contribuyen a hacer de la novela un relato apasionante de un narrador preciso que domina los tiempos y la intensidad del relato con mano firme y precisa. Y para quienes tenemos la mala costumbre de leernos los libros desde el título hasta los agradecimientos, parece fuera de lugar dedicar las 16 páginas finales a citar fuentes y manantiales. Por aparecer, aparece hasta Bob Marley.
Editorial Salamandra libro “Hijos del ancho mundo” de Abraham Verghese
Literatura de la buena.