POR LOS CAMINOS…
Por los caminos del desengaño
iba Esperanza triste y cansada;
buscaba algo y encontraba nada,
día tras día y año tras año.
Sigue pensando que aún es posible,
si pone ganas y mucho empeño,
andar caminos, cumplir su sueño,
no dando nada por imposible.
Los horizontes que la reclaman
son territorio de Utopía;
son territorio de la alegría
de los que piensan, sienten y aman.
Dice Esperanza que ella no cree
nada en la suerte y en el azar;
que cuenta más si, para empezar,
es mucho o poco lo que posee.
El tiempo juega contra Esperanza
que está cansada ya de esperar;
pues lo que busca quiere encontrar
y, paso a paso, hacia ello avanza.
Ruta Utopía no tiene mapas;
sí muchos baches y encrucijadas;
las pocas pistas están borradas;
y al dar las curvas siempre derrapas.
Por los caminos del pensamiento
tras Esperanza van mis ideas;
si andas por ellos, quizá me veas,
y conversamos algún momento.
Y ME RÍO…
«Gran desengaño, gran lección, aunque con daño».
Yo no tengo razones inculcadas,
pues las he ido dejando tras mis pasos,
y al mirar las pistas de este gran circo
donde hace equilibrios el humano,
me río de los magos
que sacan de la nada todo;
y de los críticos que saben más de la obra
que el autor que se dejó el alma en ella;
y de los profetas que se equivocan 365 días al año,
366 cuando los que nacieron el 29 de febrero
celebran su cumpleaños en el día señalado;
y me río de los discursos guionizados por “el negro”
para que el engaño quede protocolizado;
y me río de la suerte de Tancredo
ante la envestida esperada de la vida;
y me río del sollozo de los actores cinematográficos
cuando el colirio hace su trabajo;
y me río de los loros enjaulados
que aprendieron a repetir algún palabro;
y me río de los monos más monados
que se pasan la vida imitando;
y me río y me río…
por no llorar mis desengaños.
DE CENIZAS Y NÁUFRAGOS
Cementerios le sobran a la humanidad…
las cenizas que quedan después de un gran duelo
son juguete perfecto
para el viento que juega en el mar.
Tormentas le sobran a la humanidad…
las tablas que quedan después de un naufragio
son la última baza
que un náufrago cansado puede jugar.
¡De cenizas y náufragos están llenos los mares!
El Gallo del Alba.