Alfonso Espinosa de Los Monteros/Inicio/Opinión

¡Tenemos que imaginar Laguna!

En unas semanas se celebran elecciones municipales en nuestra localidad. Tendremos entonces los buzones repletos de programas electorales de los diferentes partidos que se presentan en Laguna de Duero. Todos ellos nos prometerán un pueblo mejor, con más servicios, menos paro, más verde, etc. Pero ¿son coherentes esas propuestas? ¿Tenemos claro qué tipo de pueblo queremos ser? ¿Son todos los programas iguales? Desde estas líneas pretendo compartir mi reflexión particular sobre las necesidades de nuestro municipio, más allá de las propuestas concretas de cada partido.

Todos ellos nos prometerán un pueblo mejor, con más servicios, menos paro, más verde, etc.

La primera pregunta que debemos hacernos, y que condiciona todas las demás es la de si sabemos qué tipo de pueblo queremos ser. En los últimos veinte años Laguna ha sufrido un crecimiento poblacional tan importante como desorganizado. En estos años de aumento sustancial de población ninguno de nuestros dirigentes tenía claro hasta donde podíamos o deberíamos crecer ¿Laguna quería tener veinticinco mil habitantes? ¿Treinta mil? ¿Cuarenta mil? Ninguno de nuestros políticos tuvo la suficiente visión para imaginar Laguna de Duero más allá de cuatro u ocho años. Nadie se lo preguntaba, porque realmente no interesaba. El objetivo era única y exclusivamente crecer. Por tanto, todos los recursos y esfuerzos del consistorio en estos años se dedicaron a la promoción del crecimiento urbanístico, que se produjo de una manera evidentemente desacompasada de las dotaciones necesarias para otorgar “alma” a los municipios (zonas verdes, polideportivos, colegios, centros de salud, centros cívicos, etc.).  Se construyó mucho, rápido y desordenadamente, al dictado de las grandes constructoras -para las que Laguna de Duero representaba una oportunidad de negocio- obviando la necesaria programación y planificación estratégica. Ejemplos de la mala planificación urbanística hay muchos en nuestro municipio, seguro que todos habéis paseado por la avenida de Madrid, pero si me tengo que quedar con una obra símbolo de esta imprevisión sería sin duda el inacabado e inútil carril bici que rodea -incompletamente- el entorno del lago sin conectar con ningún otro tramo.

architecture-107882_1280

Ninguno de nuestros políticos tuvo la suficiente visión para imaginar Laguna de Duero más allá de cuatro u ocho años.

Tras setenta años ininterrumpidos de crecimiento de población, acelerados en las décadas de los noventa y los dos mil, nadie pensó que un día Laguna dejaría de crecer y entonces, una vez se cortase ese grifo de entrada de recursos procedentes de la construcción (ICIO) ¿de dónde llegarán ahora? De aquellas lluvias, estos lodos en forma de problemas de financiación que sufrimos ahora.

site-285645_1280

El crecimiento poblacional exagerado de años atrás ha ido progresivamente descendiendo hasta estabilizarse en el entorno de los veintidós mil habitantes aproximadamente que tenemos en la actualidad. De nuevo, esto no ha sido una política programada. Basta darse un paseo por el pueblo y sus alrededores para comprobar que nuestros dirigentes habían dispuesto nuestro suelo para que las constructoras continuaran ampliando Laguna a su mejor conveniencia. Sin embargo, los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran un descenso –leve– del número de vecinos por primera vez en muchos años ¿qué ocurre para qué Laguna pierda ahora población? ¿Por qué ya no somos un pueblo tan atractivo para vivir?

Los últimos datos muestran un descenso –leve– del número de vecinos por primera vez en muchos años ¿qué ocurre para qué Laguna pierda ahora población? ¿Por qué ya no somos un pueblo tan atractivo para vivir?

Es obvio que uno de los incentivos que disponía nuestra localidad para resultar más atractiva frente a otros municipios era el precio de la vivienda, sumado a las facilidades que otorga una ubicación tan cercana a la capital. Con el tiempo, el precio de la vivienda ha aumentado de manera considerable. Ya no resulta barato comprar o alquilar piso en Laguna.

DSCN1789

Calle El Sol

Así que parece que nos hemos estancado en el entorno de los veintidós mil habitantes. Hemos dejado que sea el mercado y las circunstancias las que fijen nuestro tamaño y ahora pagamos las consecuencias: un pueblo carente de algunas infraestructuras básicas y con problemas derivados de la imprevisión política, como el de los accesos y salidas del pueblo.

Hemos dejado que sea el mercado y las circunstancias las que fijen nuestro tamaño y ahora pagamos las consecuencias

Y ahora volvemos a plantear la pregunta inicial ¿qué tipo de pueblo queremos ser? ¿Qué pueblo somos?

De las diferentes variables que se usan para determinar el estatus de una localidad, el más generalizado es el número de habitantes, la población, aunque existen otros muchos. Si tomamos como referencia ese criterio. Laguna de Duero es una ciudad, al estar muy por encima de la cifra de diez mil habitantes, comúnmente usada como punto de inflexión. Muchos y muchas laguneras renuncian a esta denominación. Para ellos Laguna es y será un pueblo, y tampoco les faltan argumentos para defender esa idea.

Sin embargo, en mi opinión, la realidad de Laguna de Duero tiene más que ver con la tercera opción, que todos y todas hemos escuchado en alguna ocasión y que normalmente no es demasiado bien recibida: somos una ciudad dormitorio.

Y lo somos por la evidente cercanía con la capital y todo lo que ello implica pero lo somos, sobre todo y de nuevo, por la imprevisión de nuestros gobernantes. La falta de políticas identitarias que hagan partícipes a los nuevos vecinos de su municipio, la ausencia de puntos de encuentro físicos y emocionales de los vecinos y vecinas, el urbanismo desordenado, y de manera muy especial la falta de oportunidades laborales y de ocio, han derivado en que Laguna se convierta en un municipio disgregado, sin cohesión, sin identidad y sin sentimiento de pertenencia.

DSC03679

Ayuntamiento de Laguna de Duero

Laguna, o mejor dicho, sus dirigentes, han visto como a lo largo de estos años se perdían grandes oportunidades. El Parque Laguna fue promovido a principios de los años noventa, cuando aún no se habían construido otros como Vallsur o Equinoccio. Tristemente, durmió el sueño de los justos. El Parque tecnológico se fijó en Boecillo, concebido por la Junta de Castilla y León a principios de los mismos años noventa. A principio de los años dos mil, muchos municipios promovieron parques empresariales ¿dónde estaban Los Alamares y su privilegiada situación? Llegamos tarde, y más caros. Porque nuestros dirigentes de vista cortoplacista estaban pensando únicamente en aprovechar el globo urbanístico.

A lo largo de estos años se perdían grandes oportunidades.

Una de las cuestiones que más me sorprendió cuando empecé a viajar por trabajo por toda España es que, fuera de la provincia, apenas se conocía nuestro municipio. Algunas personas incluso se sorprendían cuando les explicaba que Laguna era el pueblo más grande de la provincia tras la capital. Nunca habían oído hablar de él, ni les sonaba de nada.

Laguna no tiene alma, no existen referentes. Somos un pueblo objetivamente grande para esta comunidad y, sin embargo, vacío. Tenemos el segundo teatro más importante de la provincia pero apenas destinamos recursos a una programación que lo convierta en referente. Organizamos el festival “Son de Aquí” pero en vez de potenciarlo y convertirlo en un reclamo nacional, lo dejamos desinflarse retirando financiación. Disponemos de una plaza de toros que tan solo se llena un par de días al año, y en el que hace años que no se realiza ningún espectáculo de renombre lejos de las fechas de las fiestas. No podemos albergar ningún evento de cierta entidad porque no disponemos siquiera de un albergue –aún recuerdo ver el polideportivo lleno de colchonetas en el suelo para recibir a los y las participantes de los encuentros internacionales de danzas- y así podríamos poner muchos ejemplos. Nada de cine, cultura, etc. Incluso nuestro gran hecho diferencial frente a otros municipios, el lago y su entorno, se encuentra totalmente desaprovechado, pasando los veranos desangelado, sin que nadie se moleste en convertirlo en ese tan necesario punto de encuentro.

DSCN1766

Entorno del lago.

Antes de decidir qué queremos construir, debemos decidir qué tipo de pueblo queremos ser.

Antes de decidir qué queremos construir, debemos decidir qué tipo de pueblo queremos ser. Fijar un modelo y una estrategia para  orientar las medidas, la inversión, nuestros esfuerzos hacia allí. Debemos buscar quien nos propone un Laguna de Duero con futuro, más allá de las inversiones concretas de una legislatura. Tenemos que imaginar Laguna.

De otra manera seguiremos pasando desapercibidos, siendo un pueblo sin alma.

Alfonso Espinosa de Los Monteros

2 pensamientos en “¡Tenemos que imaginar Laguna!

  1. ” La falta de políticas identitarias que hagan partícipes a los nuevos vecinos de su municipio, la ausencia de puntos de encuentro físicos y emocionales de los vecinos y vecinas, el urbanismo desordenado, y de manera muy especial la falta de oportunidades laborales y de ocio, han derivado en que Laguna se convierta en un municipio disgregado, sin cohesión, sin identidad y sin sentimiento de pertenencia.”. .. Resalto estas frases por opinar lo mismo que Alfonso Espinosa . Y si nos proponemos dinamizar y revitalizar este pueblo entre todos. Al margen de intereses particulares y mirandolo como un ejercicio colectivo por y para el bien de todos?

    Me gusta

  2. Pingback: Dos años de la Revista La Fragua | La Fragua de Laguna de Duero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s