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Las fiestas patronales en Laguna de Duero

Autor: Pedro Alonso Sanz

No se tiene constancia de la fecha concreta del comienzo de las fiestas patronales. Parece ser que en el año 1637 el ilustre Licenciado y Capitán de los ejércitos españoles  D. Sebastián Ruiz de Enebro otorgó  (a su muerte en tierras del Perú) un testamento que se hizo efectivo en España en el año 1650, por el que se efectuaban  dos fundaciones y Obras Pías en su nombre a la villa de Laguna.

  • Una para la obra nueva de la Iglesia de la Asunción.
  • La otra para la construcción de la Ermita de El Villar, habiendo establecido como prebenda de ésta última que en el día 8 de septiembre de cada año, todos los vecinos de Laguna debían de acudir a la ermita y rezar en ella por todos los familiares pasados y futuros de su persona, por ser el día de San Sebastián.

En el archivo municipal se ha encontrado un documento fechado el 27 de agosto de 1812 que dice así:

Al Excmo. e Ilmo sr. Obispo de la diócesis:

El Ayuntamiento Constitucional de la Villa de Laguna, que abajo suscribe, con todo respeto y veneración a Vª Eª Ilma hace presente:

Que desde tiempo inmemorial la corporación municipal ha tenido por costumbre el celebrar su función anual en el día 8 de septiembre en la Ermita de Nuestra Señora de El Villar, con misa solemne y sermón, sin interrupción  alguna.

Esto era una petición que se hacía al obispado para que mandara un orador, ya que el cura párroco se hallaba ausente y no se sabía cuándo sería su venida. El sermón fue dado por el vicario de las monjas de la Concepción.

En él no se hace referencia alguna a las prebendas y goces de la fundación, por lo que presumiblemente estos actos dejaron de hacerse durante la guerra de la Independencia y la regencia de José Bonaparte, manteniéndose la celebración de las fiestas patronales.

Las fiestas de Laguna ayer y hoy

Las fiestas que ahora se hacen se diferencian de las antiguas en dos cosas fundamentales: las de ahora son caras, poco participativas y cuantitativamente más importantes, las antiguas eran más baratas, muy participativas y cualitativamente interesantes. “Entonces no dejaban elegir entre la fiesta del pueblo o la playa en Torrevieja.”

“Cuando llegaban las fiestas patronales del pueblo había que estar en el pueblo y acudir a todos los festejos porque para eso el Ayuntamiento se gastaba el dinero y al que faltase, sin causa mayor, se le ponía una multa.” Así lo dicen muy claro las ordenanzas de Boecillo.

A Laguna de Duero llegaban en procesión los vecinos de Herrera y de Boecillo hasta la Ermita de Nuestra Señora del Villar. En aquel entonces había malestar entre los tres pueblos. Laguna con Boecillo, por culpa de la barca que ambos concejos tenían en el paso del río Duero; los de Boecillo con Herrera, ya que consta que “vinieron divididos los lugareños”.

Daba igual, ya que los laguneros tenían que cumplir con la tradición, que consistía en salir a recibir a ambos pueblos y acompañarles hasta la Ermita, así como también en la salida hasta el humilladero de la Pasión. En el entretanto habían dado buena cuenta de la colación o almuerzo preparado por los laguneros, consistente en queso, pan y vino a fin de restaurar las fuerzas del camino.

Posiblemente a esta colaboración encontremos la explicación al agasajo de limonada y algunas viandas que se ofrecen en las peñas a los visitantes y que han difundido la fama que actualmente se posee dentro de la provincia y alrededores.

Antiguamente los laguneros invitaban a los vecinos de Boecillo y Herrera al almuerzo. Hoy las peñas agasajan con limonada y algunas viandas a los visitantes

Los actos taurinos

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Fiestas de Laguna de Duero. 2011

Respecto a la celebración de los actos taurinos no se ha podido constatar documentalmente sus inicios, aunque sí se hallan documentos pertenecientes a la Alcaldía, en el archivo municipal, en los que literalmente se expresa:

“La tradición popular, en los encierros de reses bravas así como el toreo de vaquillas en plaza pública y la suelta de reses para fomento y recreo de la afición”

Según datos e informaciones recibidas de los mayores de la localidad, es una tradición que data de tiempos inmemorables.

No se han podido constatar documentalmente los inicios de los actos taurinos, aunque probablemente haya que remontarse varios siglos atrás

Históricamente sabemos que desde el siglo XI existen referencias escritas de las llamadas corridas de toros, aunque nada tenían que ver con las actuales.

En el siglo XVIII se construyen los primeros cosos taurinos popularizándose la fiesta, obligando con ello al rey Carlos III a dictar unas ordenanzas para el buen regir de las fiestas de los toros. En 1847, D. Melchor Ordóñez dicta unas condiciones a modo de reglamento que se modificó en 1853 siendo gobernador de Madrid y cuya ley solo era aplicable en las capitales de provincia. En 1917 el ministro de la gobernación Sr. Ruiz dicta una nueva legislación taurina de obligado cumplimiento en todo el territorio nacional.

La leyenda nos cuenta que en siglo XV San Pedro Regalado tuvo un encuentro con un toro escapado de una fiesta en uno de los viajes que efectuaba desde el Abrojo al castillo de Portillo. Si a esto le sumamos que en el raso de Portillo, junto al Duero, siempre han pastado los toros bravos de la ganadería más antigua de España, que han tenido el  Privilegio Real de abrir las ferias reales obligatoriamente, seguro que Laguna tuvo fiestas taurinas desde el Medioevo (aunque no está constatado documentalmente).

El 1904 se suspendieron los actos taurinos, que no volvieron a celebrarse hasta 1953. Ello fue debido a un accidente al transportar las reses en el que fallecieron varios vecinos.

Esta tradición se vio truncada en Laguna en el año 1904, como reflejan las memorias de alcaldía para cumplimentar lo dispuesto en la orden del Ministerio del Interior de fecha 10 de mayo de 1982 (BOE 18-5-82) y cuyo extracto leemos:

“A principios del siglo se suspendieron los festejos taurinos motivados porque el vehículo (carromato) que portaba a los animales que habían de ser lidiados, cayó al Canal del Duero, pereciendo todo el personal de la localidad que había acudido a la dehesa para el transporte de las reses y que así mismo se ahogaron en el suceso que comentamos”

Dicho suceso fue que viniendo de la dehesa del Raso de Portillo con los toros y no pudiendo pasar por el puente, que estaba en reparación debido a que las lluvias del invierno lo habían deteriorado, tuvieron que desplazarse por Herrera y al cruzar el canal las caballerizas se espantaron, cayendo todos al agua y ahogándose.

Dicho contenido viene avalado por oficio remitido a la Alcaldía por el Gobierno Civil de Valladolid. Este accidente provocó que fueran suspendidos todos los festejos taurinos, situación que perduró hasta el año 1953, año en el que a propuesta del entonces concejal D. Gregorio Gutiérrez Pastor y el consentimiento del Sr. Alcalde D. Eugenio Tasis Molina se reanudaron los festejos taurinos.

Hasta entonces, el gusanillo taurino de los laguneros era satisfecho en el vecino pueblo de Boecillo, ya que las fechas eran coincidentes.

Las fiestas de Laguna en las últimas décadas

En esos 50 años de sanción, solo se celebraban las fiestas patronales con actividades deportivas, como el fútbol o el ciclismo, y las correspondientes sesiones de baile en la Plaza Mayor.

Restablecidas las capeas y novilladas en el año 1953, las Fiestas del Villar, adquirieron un tono de rango superior y comenzaron a proliferar las PEÑAS, más o menos como se conciben hoy en día aunque solo estaban compuestas por el género masculino y sin uniforme que las identificara.

La primera peña de la que se tiene conocimiento fue la “Peña Los Gauchos”

La primera peña de la que se tiene conocimiento fue la “PEÑA LOS GAUCHOS”, al año siguiente se fundaron otras como la ”DEL BUEN HUMOR” o “PENTAGONO”, y así hasta las 120 o más que hay en la actualidad; esto no quiere decir  que anteriormente no hubiera pandas de mozos y mozas que montaran sus correspondientes números por las fiestas del Villar.

Fue en el año 1976 cuando un grupo de mujeres inquietas y con ganas de participar también en el desarrollo de las fiestas, crearon la primera peña femenina llamada “LAS RAYAS”. Hasta entonces la mujer no participaba en la composición de las peñas, pero hoy en día  es un miembro más.

Desde el año 1953 en que restablecieron las fiestas taurinas, y en la segunda quincena del mes de agosto, todos los jóvenes y no tan jóvenes, después de acabada su jornada laboral, armados de pico y pala, realizaban las correspondientes zanjas, en la Plaza Mayor, para la colocación de los palos y construir el  ruedo donde celebrar los festejos taurinos durante los días 9 y 10 de septiembre, pues el día 8  estaba destinado a festejar el día de la Patrona. También procedían a la colocación de burriquetas y tablones para el corte de las calles por donde se desarrollaban los encierros.

A partir del año 1966, las fiestas entran en otra dinámica más acorde con los tiempos. La prohibición de utilizar vacas en los festejos taurinos modificaron sustancialmente las capeas y los encierros, que se hicieron más vistosos y espectaculares.

El baile de orquesta dio paso a los conjuntos o grupos musicales que con canciones más o menos pegadizas, también llamadas de verano, hacían danzar tanto a jóvenes como a mayores.

La ilusión y el buen hacer de aquellas comisiones de festejos, compuesta por los concejales del Ayuntamiento, dio sus frutos. Año a año se fueron incorporando nuevos matices al programa festivo. En 1968, siendo el alcalde D. Pedro González, se instaló la primera plaza portátil. En 1971 se incorporó el Pregón de las fiestas con la elección y coronación de la Reina de las fiestas. Al año siguiente, 1972, se celebraron las primeras Justas Poéticas, incorporándose al programa festivo y cubriendo así un hueco cultural que falta hacía. Fueron instituidas por el entonces presidente de festejos D. Timoteo Herrero Herrera.

En 1971 se realizó el primer encierro nocturno, ya que en aquella época estaban prohibidos, no así los diurnos que se celebraban a la una de la tarde. Ese año alguien se empeñó en hacerlo la noche del 7 al 8 de septiembre basándose en que se hacía en otros municipios de los alrededores y eso le costó una multa al presidente de festejos de 4.000 pts., cantidad impuesta por la autoridad gubernamental. A partir de ese año, la asistencia a los encierros nocturnos fue creciendo, de tal manera que en la actualidad tanto la plaza de toros como las calles del recorrido se llenan de gente, tanto locales como forasteros.

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Teatro de Calle. Fiestas de Laguna de Duero.

En el año 1979, siendo alcalde D. Francisco Delgado, el Ayuntamiento compró una plaza portátil, con un aforo de 4.500 personas sentadas y que reunía las suficientes condiciones de seguridad y solidez para poder celebrar tanto festejos taurinos como musicales. Dicha plaza fue cambiando de lugar hasta que se determinó su enclave en el pago de la tomatera, hasta que  en 1994 se comenzaron las obras de la actual plaza siendo alcalde D. Jesús Viejo Castro, siendo inaugurada oficialmente el 8 de Septiembre de 1995, quedando por terminar la tercera fase que se finalizó en 1997, con un aforo de 6.600 localidades.

A partir de la década de los 80 se empezaron a confeccionar las comisiones de festejos formadas por las peñas y los colectivos socioculturales y deportivos del municipio. En 1982 se incorporó al programa de fiestas el día de las peñas, que se celebraba el último día. También se instituyó un concurso de paellas por parte de las peñas, en Los Valles, que años después quedo en la gran paella que hoy día conocemos y que por circunstancias ha sido cambiada por la carne con patatas.

Desde entonces se vienen celebrando grandes acontecimientos musicales, el teatro en la calle, así como distintos torneos deportivos que llenan dos semanas de grandes actividades para deleite de todos los vecinos y amigos que nos visitan.

Desde hace 10 años también se celebra, durante tres días, el día del patrono (San Pedro Regalado, 13 de Mayo) ya que antes solo se celebraba en el Abrojo, con verbenas, encierros, capeas y algún que otro torneo como la carrera de cintas con caballos.

3 pensamientos en “Las fiestas patronales en Laguna de Duero

  1. Estimados,
    Mis felicitaciones por el artículo de las fiestas que narra muy bien aspectos históricos que en muchos casos desconocía y otros que me habían contado en casa.
    Una pequeña puntualizacion en relación al apellido de mi abuelo Eugenio Tasis,que es con S y no con X.
    Me ha hecho mucha ilusión ver su nombre y el de mi tío Timoteo Herrero.
    Un saludo
    Hugo Tasis Herrero

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  2. Pingback: Dos años de la Revista La Fragua | La Fragua de Laguna de Duero

  3. Las fiestas en honor de nuestra Señora del Villar, se vienen celebrando por mandato real desde el 8 de setiembre de 1212, por orden del infante D. Fernando, más tarde Fernando III el Santo, por la victoria que obtuvo contra su padre el rey Alfonso IX de León, por las disputas que sostuvieron por el reino
    La batalla de celebró el la antigua laguna

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