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“El libro invita a las parejas a reflexionar, ya que es necesario para poder enseñar a sus hijos”

Octubre será un mes muy especial para “Anda… Que te tenga que enseñar yo a hablar de Sexo”. Será un tiempo maravilloso porque este libro, en el que un chaval de 13 años enseña a los padres a hablar de sexo con sus hijos y sus hijas, se presentará en casa, en el lugar que pasean los sueños y las vidas de los autores de este libro, en  Laguna de Duero.

Sus más de 180 páginas están llenas de consejos sobre lo que un niño quiere saber de sexo, porque lo que ellos y ellas precisan saber, no siempre coincide con lo que a los adultos nos interesa explicarles.

A lo largo de los 10 capítulos de este libro, madre e hijo descubren las dudas más frecuentes planteadas por los pequeños a lo largo de su desarrollo evolutivo. Se plasman conversaciones, anécdotas, dudas y respuestas surgidas en la convivencia, desde los 2-3 años, que es cuando los pequeños comienzan a hablar, hasta los 13, que ahora tiene Iván, el escritor de esta publicación.”

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libro

El libro, editado por la autora, está teniendo una acogida excepcional. Agotó su primera edición en apenas 10 días y ya cuenta en menos de un año, con una cuarta en la calle. Ha sido presentado en diversos lugares de nuestra geografía: Zaragoza, Burgos, Soria, ..

Así describe la autora el libro, y su presentación del mismo en Laguna. Pero en La Fragua queríamos profundizar en los contenidos del libro, y en las razones que llevaron a Rosa Eva y a Iván a escribirlo.

Es un libro escrito conjuntamente por un hijo y una madre. Al 50%. Cuando lo concibieron, él tenía 13 años, ella 41 y toda una vida (la de él) de conversaciones de sexo en el seno de la familia. Conversaciones abiertas sobre una temática que, en ocasiones, es complicada de abordar para padres y educadores.

“Conversar sobre sexo es un tema difícil de abordar para padres y educadores.”

Les gusta presentarse como dos compañeros de vida que han salido el uno de la otra. Rosa Eva tiene una dilatada experiencia como educadora y amplios conocimientos de educación sexual. Iván se queja de no tener el currículo de su madre, pero señala que aún no le ha dado tiempo a vivir.

El libro está escrito, en parte, en La Tertulia, cafetería situada en el Pasaje Gutiérrez, en Valladolid. Y es que es una tertulia entre madre e hijo sobre las relaciones afectivas y el sexo.

El martes, Rosa Eva e Iván presentarán “Anda … Que te tenga que enseñar yo a hablar de Sexo” en Laguna.

Hoy hemos quedado con Rosa para conocer un poco más sobre el libro. La conversación transcurrió como a continuación se relata:

Foto Iván y Rosa Eva (1)

Rosa Eva e Iván. Foto: Rubén Casado -www.facebook.com/rubencasadophotographer

Rosa Eva, ¿cómo una madre y su hijo deciden escribir juntos un libro de educación sexual?

La educación afectivo-sexual me ha parecido siempre muy importante. Incluso antes de quedarme embarazada de Iván. Por eso realicé mis estudios de educación sexual.

Desde que Iván comenzó a hablar, tratar sobre temas de sexo era lo más natural del mundo. Me solía preguntar cualquier tema que oía en clase o por la calle y que no comprendía. Por eso él pensaba que era lo habitual, lo normal.

Hace un año y medio subió un día de la calle, de estar con sus amigos, y vino extrañado porque decía que sus compañeros no sabían nada de “eso” que hablamos en casa. De ahí surgió la idea de escribir el libro. Lo propuso Iván un poco a lo tonto, pero como me gusta mucho escribir, aquella idea que parecía un poco descabellada se convirtió en realidad.

¿Cómo decidisteis cuáles iban a ser los contenidos del libro?

El guion lo confeccionamos juntos, fue cosa de los dos. Por mi parte, propuse desde el principio los contenidos que eran importantes, ya que a Iván le costaba ser consciente de los temas que habíamos abordado durante todos estos años. Él aportaba aquello de lo que no podíamos olvidarnos en cada capítulo.

En cuanto a la estructura de cada capítulo, la primera parte la escribe Iván, porque mientras conversábamos nos dimos cuenta de que apenas coincide lo que los niños quieren saber con lo que nosotros queremos que sepan.

Te pongo un ejemplo. Cuando tratamos el tema de la menstruación, comencé a contar lo que pasa por dentro del cuerpo de una niña para que le baje la regla. Iván me interrumpió: “mamá, eso ya lo sé, lo doy en Cono”. Y añadió: “yo ya sé que pasa para que a una niña le baje la regla, pero no sé cómo ayudar a mi mejor amiga cuando está triste y no sabe por qué lo está. Sé que hay unos días al mes que se pone triste o muy nerviosa, y me dice: no sé qué hacer para no estar así, para que esto no me pase ¿Cómo puedo ayudarla?” Eso es lo que debe venir en el libro, cómo un niño puede ayudar a su amiga.

La parte de Iván es muy fresca, pues le da la vuelta a todo, te ríes mucho. Los niños tienen pensamientos lineales, acción-reacción. Los mayores nos enrollamos mucho y contamos cosas que no nos preguntan. En ese sentido nos tira de las orejas a los adultos cuando salimos por la tangente y respondemos cosas que no nos preguntan.

En la otra parte del capítulo, como educadora sexual, siento las bases. Planteo por qué es beneficioso que en las familias se hable de la masturbación, del orgasmo, de la homosexualidad, … Por qué no debemos saltarnos con nuestros hijos esos temas. Intento explicar qué beneficios vamos a tener en la relación entre padres e hijos si los abordamos. En ese sentido mi parte es más técnica. En esa parte me pongo más seria, ya que hablo el lenguaje de los adultos.

“El libro es un manual de educación afectivo sexual y está avalado por una sexóloga del Colegio de Madrid de Sexólogos.”

El libro es diferente porque es el primer manual donde un niño, un menor, habla abiertamente de sexo, pero no es un cuento. Se trata de un manual de educación afectivo sexual. Queríamos que fuera así. El libro está corregido y avalado por una sexóloga del Colegio de Sexólogos de Madrid. Para mí era importante que desde el punto de vista de la sexología no hubiera fallos, que todo fuera riguroso.

¿Y de qué modo puede servir a quien lo lea?

Quien lea el libro encontrará, principalmente, una herramienta con la que comenzar, con la que poder solucionar determinadas dudas. Quizás la orientación que yo le he dado a Iván no es la que otros padres darán a sus hijos, pero es una base. Además, también puede ayudar a sentirte más seguro con la educación sexual que estás dando a tus hijos. A veces Iván me dice, yo hago mis resúmenes de lengua y creo que están bien, pero si veo que coinciden con los de otro compañero me quedo más tranquilo. Y es que a veces a los humanos nos gusta oír lo mismo con otra voz.

“Se trata de una herramienta con la que comenzar, con la que poder solucionar determinadas dudas. Pero queremos que sea un libro vivo, al que se acuda cada vez que haya una duda.”

Por otro lado, no queremos que el libro se lea y se guarde en una estantería, nos gustaría que se consulte, que sea vivo. Es por eso que hay una dirección de correo electrónico en el libro donde se pueden hacer consultas. Para que si tienes una duda con tu hijo o hija puedas escribirnos. Yo respondo a los adultos e Iván a los niños. ¡Y es que hay niños que también se han leído el libro!

Rosa Eva, eres madre de un niño, y planteáis temas que han surgido de las conversaciones entre tu hijo y tú ¿Crees que a los padres de una niña les será igual de útil?

Sí, para mí eso era muy importante. Quería que se sintiesen reflejadas las niñas de igual forma que los niños, y los padres de ellas del mismo modo que el padre o la madre de un niño. Por eso el capítulo de la menstruación es especialmente relevante.

Crees que en cuestiones afectivo-sexuales, ¿se tiene que educar igual a una niña que a un niño?

(Rosa Eva es rotunda en su contestación.)

Sí claro, se debe educar en igualdad. No se hace, pero se debería hacer. No obstante, puede ser que una niña haga otras preguntas. Mira, es igual que si tienes dos hijos, los dos son diferentes. Quizás debas transmitirles las cosas de diferente manera, pero al final tienes que enseñarles lo mismo.

Tanto a niños como a niñas hay que enseñarles a ser compañeros. A las niñas hay que explicarlas que los hombres no les leen el pensamiento. Si tuviera una hija le diría: habla, expresa tus sentimientos, tus necesidades. A veces un hombre no sabe por qué te enfadas, ¡ya que se ha perdido los cuatro pasos que te han llevado al enfado! Por otro lado, a los hombres hay que enseñarles a ser compañeros, no a utilizar a las chicas.

Has hablado de compartir los sentimientos, de expresar las necesidades, de respetarse ¿Y los adultos sabemos?

Los adultos están aprendiendo muchísimas cosas al leer el libro. ¡Ha cambiado tanto la forma de relacionarse en los últimos años! No tiene nada que ver cómo se ligaba a mis quince a cómo lo hacen ahora nuestros hijos. Y en este sentido se han olvidado ciertos pilares que es donde la familia tiene que equilibrar. Y tienes que decir que el sexo sin más existe, y no es malo, pero el sexo con algo más hace que una relación sea satisfactoria.

“El libro invita a que las parejas reflexionen, ya que para enseñar a tus hijos primero tienen que haberlo meditado.”

Cuando me encuentro con familias que han leído el libro me dicen: “pero es que estamos descubriendo que es verdad, cómo vamos a ayudar a los niños si no sabemos cómo tratar a nuestra pareja. Todos decimos cuando iniciamos una relación, no vamos a caer en la rutina, pero al segundo día …”. El libro invita a que las parejas reflexionen. Es básico, cualquier aprendizaje que quieras enseñar a tus hijos primero tienes que haberlo reflexionado.

Antes me comentabas lo importante que era conversar de las relaciones afectivas y sexuales con los hijos. Pero también hay padres que se esfuerzan, a los que les gustaría hablar con sus hijos de afectividad sexual, pero los niños no preguntan o no quieren responder …

Hay quien me dice: “mi hijo tiene 4 años, es muy pequeño”. Genial, es ahora cuando debes comenzar. Los niños no preguntan cuando comenzamos a hablar del tema a los 14 años. A esa edad ya no preguntan. A esa edad están comenzando la adolescencia y lo cuestionan todo. Se sienten juzgados por todo y en todo momento. Cualquier pregunta que le hagas a un adolescente va a pensar: ¿por qué me pregunta? ¿qué quiere sacarme?

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Rosa Eva e Iván. Foto: Rubén Casado -www.facebook.com/rubencasadophotographer

No obstante, nunca es tarde para hablar de sexo. Pero a un niño no puedes preguntarle directamente. Dale la vuelta, ¡eres el adulto! Quizás primero tienes que transmitirle tu experiencia, hacerle ver como algo natural aquello que lo es. Entonces él se sentirá más cómodo, y te contará. A veces lo que hacemos es sacar información, no darla.

Desde pequeños interrogamos a los niños ¿Qué has comido hoy en el comedor? Y los niños no te lo dicen ¿No es mejor primero contarles que has comido tú? Por ejemplo, yo he comido pasta y me ha gustado mucho, ¿y a ti que te ha gustado hoy?

Para hablar con los niños hay que hacer un trabajo previo, y es muy importante que a ti no te dé vergüenza decir qué haces.

“Nos pasamos la vida haciendo las mismas preguntas.”

El principal problema es que nos pasamos la vida haciendo las mismas preguntas, y, por tanto, obteniendo las mismas no respuestas. También pasa en la pareja. ¿Cuántas personas hay que todos los días llaman a su pareja para preguntarles a qué hora llega a casa? La respuesta siempre es: a las cinco y cuarto, hora que luego se convierte en las siete y media. ¿No sería mejor enviar un mensaje diciendo: cuando llegues a casa te espera un beso? ¿No crees que la otra persona iría antes?

Pero, no es fácil hablar con los hijos de sexo

Hay dos grupos de parejas. Unos dicen: como no he tenido información no puedo transmitírsela a mis hijos. Otros, en cambio piensan: yo nunca he tenido información en casa y no quiero que a mis hijos les pase lo mismo. Por eso quiero aprender cómo puedo hablar con ellos.

“Si a mí no me gusta algo tengo que intentar cambiarlo, no puedo conformarme con repetir lo que he vivido.”

Creo que las dos posturas son lícitas. No obstante, pienso que si a mí no me gusta algo tengo que intentar cambiarlo, no puedo conformarme con imitar lo que he vivido. En caso contrario llegas a los 40 y te sorprendes teniendo las mismas actitudes con tu hijo que tú misma detestabas de pequeña.

Por ejemplo, siempre le digo a Iván: coge el abrigo. Y lo digo porque es octubre, aunque estos días haga calor. Y luego me pregunto, joder estoy repitiéndole lo mismo que me decían. Doy por hecho que por ser otoño tiene que ponerse el abrigo, en vez de preguntarle si tiene frío.

Volvamos a la concepción de “Anda … Que te tenga que enseñar yo a hablar de Sexo” ¿Hubo alguna pregunta de Iván que te costara responder?

La escritura ha sido fácil, ya que las preguntas estaban previamente respondidas. Es un libro de preguntas con respuestas. Por ejemplo, la pregunta que es un orgasmo ya estaba contesta. Tengo grabada la imagen de cuando me lo preguntó.  Esa tarde estaba haciendo la cena, y le dije: déjame que lo piense y luego te lo explico. A veces tenemos la impresión de que debemos ser perfectos y tener siempre una respuesta para los niños, y eso no puede ser. Hay que responderles espontáneamente. Decir que no lo sé también es muy válido, demuestras a tu niño que eres mortal, y a la vez le transmites que cuenta con tu complicidad.

Aquel día pensé: ¿Cómo te lo cuento? ¿Cómo te cuento que es la alegría? ¿Cómo te digo qué es el placer?  Al final le puse un ejemplo. Como a él le gusta el Barsa, y es admirador de Messi, le pregunté: ¿Cómo te sientes cuando Messi, en el último minuto del partido, coge el balón, regatea a todos sus rivales, tropieza, pero no se cae, dribla al portero y mete un gol por la escuadra? Y añadí, a los 7 años eso es un orgasmo.

Y cuando habéis escrito el libro, ¿qué te ha aportado personalmente Iván?

Los verdaderos maestros son los niños, no nosotros. Los adultos, a lo largo de la vida nos hemos puesto una coraza. Ellos no. Ellos tienen una duda y te hacen una pregunta. Su razonamiento es lineal, no hacen filtros.

“La principal satisfacción de hablar de los temas afectivos y sexuales con tu hijo es ganarte su confianza.”

En mi caso, escribiendo el libro, más que satisfacción personal como madre te llevas su confianza. En la primera entrevista que nos hicieron Iván dijo: “es que yo tengo más confianza para hablar de ciertos temas con mi madre que con mis amigos”.

Foto Iván y Rosa Eva 2 (1)

Rosa Eva e Iván. Foto: Rubén Casado -www.facebook.com/rubencasadophotographer

Has presentando el libro en diversos lugares de la geografía nacional: Zaragoza, Burgos, Valladolid, … En breve lo harás en Galicia, en Laguna, … ¿Te acompaña siempre Iván?

No siempre, Iván es muy tímido. En distancias cortas habla mucho, pero en público le cuesta. Él tiene la potestad de poder elegir, y a veces viene conmigo y otras no. Pero yo creo que a nivel personal le está viniendo muy bien, ya que le ayuda a abrirse.

El martes sí quiero que esté, ya que es nuestro pueblo, estarán nuestros vecinos, sus compañeros de clase, sus amigos.

Has hablado con lectores del libro. ¿Qué te han transmitido? ¿Qué es lo que más te ha gustado que te hayan dicho?

Lo que más me ha gustado es que me digan que les da tranquilidad. “Con tu libro tenemos un índice, es un punto para comenzar”, me han dicho. También es muy gratificante que las personas que lo leen intenten ponerlo en práctica.

“Con el libro tenemos un índice, un punto para comenzar”.

Una lectora me escribió y me dio las gracias ya que le ayudó a responder a una consulta de su hija. Me dijo: “si no la hubiera respondido o hubiera respondido cualquier cosa, como hubiera hecho antes de leerlo, seguro que no me hubiera vuelto a preguntar”

Por otro lado, te cuento una anécdota que me llenó de satisfacción. Me llamaron para realizar una presentación del libro en una biblioteca de barrio en Zaragoza a un grupo de doce abuelos. Me decían: “nosotros somos quienes llevamos a los niños al cole, y a veces nos preguntan. Y claro, no es igual como cortejábamos antes a como se hace ahora”.

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Cartel: Pilar Bragado

Y para finalizar, aunque creo que ya está respondida la pregunta, ¿por qué crees que tienen que venir los vecinos de Laguna el martes a la presentación?

Principalmente para divertirse hablando de sexo; lo vamos a pasar muy bien hablando. Y especialmente vamos a dar pistas para que cuando lleguen a casa puedan disfrutar hablando de sexo.

En Laguna se puede comprar el libro en la librería Uribe y en Mil Sabores. Y el martes en la presentación.

En Valladolid en la Delicia de Leer y en un Bosque de Hojas (Plaza de Santa Cruz). Y en una tienda erótica que se llama Goma 3 porque tienen libros de educación sexual.

Y nos despedimos hasta el martes, en el que Rosa Eva seguirá conversando con los asistentes en la presentación de su libro.

Texto: Víctor Simón

Fotografía: Rubén Casado

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