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El reino de León (I)

Textos: Teodoro San José y Javier Rodríguez Abad

La Historia de Castilla comenzó su gestación en los finales del primer milenio de nuestra  era, sobre la base del esfuerzo y sacrificios de otros reinos incipientes, que bien desaparecían, se unían o simplemente eran conquistados. Así lucha tras lucha, intrigas, etc., se fueron tejiendo sociedades que culminaron en los diferentes reinos y estos, Asturias, Galicia, León, terminaron configurando, con el paso de los tiempos, en el reino de Castilla, nuestra tierra.

Castilla fue inicialmente un condado que con la unión con el Reino de León constituyó el Reino Castellano- Leonés.

En los inicios fue un condado que con la unión dinástica, posteriormente, con el Reino de León constituyó el ya sabido Reino Castellano- Leonés.

Como iremos viendo a continuación, todo este proceso de consolidaciones dinásticas llevó su tiempo y sus vicisitudes, cuando no sangre y sacrificios del pueblo llano.

Ya muy a finales del milenio, como se verá, nació, de la unión de Galicia y León un nuevo reino, ya denominado León. Se estableció la capitalidad en la remozada ciudad de León ya que desde allí sus reyes determinaron que se controlaban mejor las fronteras del nuevo Reino.

Los reyes leoneses batallaron de forma enérgica con musulmanes, convirtiéndose en los más dignos rivales de Abd-al-Rahmán, siendo la cercana Simancas testigo de una crucial batalla y después de la cual el rey determino crear líneas de fortificación que consolidaban la línea ribereña del Duero.

Pues bien dejemos a nuestro cronista Teodoro San José que desmenuce los aconteceres de estos inicios de nuestro Reino de Castilla-León y nos ponga en línea con la Historia pasada de nuestra tierra.

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EL REINO DE LEÓN  (910 – 951).

La historia del Reino de León se desarrolló entre los siglos X y XIII.

bandera_leonLa historia del Reino de León se desarrolló entre los siglos X y XIII. Durante ese tiempo mantuvo continuas disputas con los reinos y ducados contiguos, como: Galicia, Pamplona y Castilla; pero principalmente las tuvo con el Al-Andalus.

Para entrar en materia debemos retroceder unos años y encontrarnos con el que sería el ultimo rey del Reino de Asturias,  “Alfonso III el Magno”, el cual, tras fallecer en el año 910 en Zamora, deja su reino dividido entre sus hijos: al primogénito García le legó el Reino de León, a Ordoño Galicia y a Fruela Asturias. Al constituir el cimiento del nuevo reino debemos recordar los logros y actuaciones básicas emprendidas por su persona.

Alfonso III  nació en Oviedo en el año 848, hijo del rey Ordoño I y doña Nuña; por lo que heredó el trono Asturiano a la muerte de su padre (866). Reconstruyó las ciudades romanas de Lancia o Sublancia, al pie de León y Cea, al lado de Sahagún. Sufrió la sublevación del conde Eylón en Álava y abundantes focos rebeldes en Galicia, repobló las ciudades tras conquistarlas de Salamanca, Coria (Cáceres) y Oporto; y para asegurarse el apoyo del reino por oriente, se casó con la princesa Navarra Amelina, conocida en historia como doña Jimena, haciendo con este matrimonio aliados a navarros y franceses; reconquistó Castilla a la vez que repobló Zamora, Simancas, Dueñas y Toro, y sufrió luchas con sus hermanos, Veremundo, Nuño, Odario y Fruela, que intentaron destronarle. A partir del año 844 estableció la paz con su rival, el cordobés Muhammad. Sufrió en el año 910 el levantamiento de su primogénito don García, secundado por su suegro, el conde Nuño Fernández, iniciando una guerra civil que ocasionando su abdicación y partiendo el reino: a don García le dio León, Galicia y parte de Portugal fueron para don Ordoño, y en Asturias quedó Fruela; reservándose para él Zamora hasta su muerte el 20 de diciembre del 910.

Tras la muerte de Alfonso III, su hijo primogénito García Adefónsiz se proclamó rey de León y de todas las tierras de nueva colonización en la meseta del Duero, bajo el nombre de García I (910-914), mientras que sus hermanos, Ordoño y Fruela, también nombrados reyes, reconocían su superior condición del trono, por lo que fue llamado rey-emperador; estando sus límites fronterizos en la actual frontera con Asturias por el Norte, la frontera actual de Galicia por el oeste, el río Duero por el Sur y la actual Navarra en su parte montañosa por el Este. Se casó en el año 896 con Munía o Mumadona, hija del conde castellano Nuño Núñez, gobernador de Amaya, actuando independientemente de Alfonso III en el año 909. Tuvo un reinado tranquilo debido a las luchas internas en Al-Andalus y coincidió en el momento histórico de la subida al trono de Abd al-Rahmán III de Córdoba, aprovechando para continuar la tarea repobladora  iniciada por su padre, y ayudado por los condes castellanos en los sitios de Osma, Coca, Clunia y San Esteban de Gormaz. Edificó la iglesia mozárabe de San Miguel de Escalada, poniéndola al cargo del abad Alfonso y sus compañeros, venidos de Córdoba, e inaugurándola en ceremonia presidida por el Rey y su esposa junto al obispo Genadio el 20 de noviembre del 913, como reza en la inscripción: “Estas cosas se  hicieron, reinando el rey García I y la reina Mumadona”. Murió el 24 de marzo del año 914 en Zamora al ser herido en el intento de dominar La Rioja tras tomar la plaza de Arrendó, no dejando descendencia.

El segundo hijo del monarca asturiano Alfonso III el Magno y su esposa Jimena, fue bautizado con el nombre de Ordoño Adefónsiz en honor a su abuelo paterno, el también monarca astur Ordoño I, y hacia el año 896 contrajo matrimonio con la gallega Elvira Menéndez, y en el año 897, fue nombrado por su padre gobernador de Galicia. El 12 de diciembre de 914, fue ungido rey según la tradición visigoda, en presencia de los nobles y obispos más importantes del reino, bajo el nombre de Ordoño II (914-924) y mantuvo en León del nuevo centro unificado de los reinos de León y Galicia. Reconstruyó las viejas murallas de la ciudad y la engrandeció con nuevos templos y palacios, siendo durante mucho tiempo sede del trono más importante de España; dado que desde allí, se podía controlar mucho mejor la frontera oriental con Castilla y la sureña con el Al-Andalus. Comenzó en el verano del 915, las campañas militares sobre las tierras de Miknasat al Asnal, como llamaban los musulmanes al territorio de Mérida. Entró por el camino de Zamora, sometiendo primero a Medellín y luego a Casto Alegre, acampando junto a Mérida, donde se le sometieron los jefes junto con los de Badajoz, y regresando por el camino de Toledo, con grandes despojos y muchos cautivos, con tal satisfacción que en gratitud erigió un nuevo templo catedralicio, donando su propio palacio y engrandeciendo la diócesis legionense, que constituía un modesto templo, situado a extramuros y consagrado a san Pedro apóstol. Al año siguiente volvió a Mérida enfrentándose a los andalusíes en contingente armado llegado de Córdoba, derrotándolo y apresando a sus jefes y llevándoles encadenados a León.

Como respuesta a ello, una primera aceifa iniciada el 15 de junio de 916 arrasó la frontera volviendo a Córdoba sin percances y dirigida por el caid Ahmad ibn Muhammad. Ante los continuos éxitos cristianos, el nuevo emir cordobés, Abd Al-Rahman III, reunió un inmenso ejército incorporando contingentes de Tingitania y la Mauritania, y al mando de Hulit Abulhabat, salió de Córdoba el 2 de agosto del 917 y llegó a la ribera del Duero el 1 o 2 de septiembre, sembrando la muerte y el saqueo, y estableciendo su campamento junto a San Esteban de Gormaz, entonces llamada Castromoros; cayendo sobre ellos el rey Ordoño con sus hombres, en una batalla  que originó uno de los hitos más grandes de la historia medieval española; obligando al derrotado ejército invasor a retirarse a sus tierras el día 4, completamente desbaratado. Entre los muchos musulmanes estaba el propio Hulit Abulhabat, cuya cabeza fue colgada junto a la un jabalí en las almenas de San Estaban de Gormaz, acudiendo al rey leonés, suplicantes y angustiados los navarros, con la esperanza de que el poderío de las armas leonesas les libraran del acoso musulmán.

Finalizando la primavera del año 918 y concertados entre sí el monarca leonés y Sancho Garcés I, rey de Pamplona, marcharon juntos sobre Nájera, llegando a ella a comienzos de junio y sitiándola durante tres días. Pasaron luego a Tudela, bordearon los confines de Morcuera y Tarazona, y penetraron en los arrabales de Valtierra, Arrendó y Calahorra que fueron tomadas a los Banu Qasi de Zaragoza. Esto irritó tanto al emir Abderramán que el 8 de julio, salió de Córdoba con un nuevo ejército mandado por Badr ibn Ahmad, que llegó al territorio de Mutonia y derrotó a los ejércitos navarros y leoneses en agosto de 918. El rey de León y el de Navarra lo volvieron a intentar pero el 26 de julio de 920, fueron derrotados nuevamente en la batalla de Valdejunquera, quedando cautivos los obispos de Tuy y Salamanca, Dulcidio y Hergomio; y tras refugiarse los supervivientes en las fortalezas de Muez y Viguera, fueron cruelmente asediados, y tras tomar las plazas, todos los cautivos fueron degollados, arrasando los campos antes de volver a Córdoba.

Ordoño II reunió nuevamente un ejército y marchó contra los árabes, llegando a Sintilia en Guadalajara, asoló los cultivos y abatió los castillos de Sarmalón, Eliph, Palaces, Castejón de Henares, Magnanza y otros muchos, llegando a la ciudad de Córdoba, regresando a Zamora el 1 de agosto de 921, y hallando a su esposa Elvira Menéndez muerta. En el final del verano de 923 y a petición del monarca navarro, el rey Ordoño marchó sobre La Rioja, ocupando Nájera, en tanto que Sancho Garcés hizo lo mismo en Viguera, apresando y dando muerte a Muhammad ibn Abadía, de los Banu Qasi, junto a otros nobles musulmanes.  Tras fundar el monasterio de Santa Coloma de Nájera el 21 de Octubre, y aprovechando el prestigio de las armas leonesas, obtuvo la mano de la infanta Sancha, hija del rey navarro, con quien regresó a su capital.

Como hemos relatado anteriormente el rey se había casado con Elvira Menéndez y ya en 898 habían nacido los seis hijos del matrimonio: Sancho, Alfonso IV, Ramiro II, García, Jimena y Aurea. Elvira murió en Zamora el mes de julio de 921, por lo que contrajo segundas nupcias a comienzos de 922 con Aragonta, hija del magnate gallego Gonzalo Betotiz, repudiándola y volviéndose a casar por tercera vez con la joven Sancha, hija de Sancho Garcés de Navarra y de su esposa Tota o Toda Aznar. Finalmente a mediados de junio de 924, murió entre Zamora y León, siendo trasladado al sepulcro que se encuentra en la parte central del muro de la girola en la catedral de León; ocupando el trono su hermano Fruela (hasta entonces rey de Asturias), unificándose bajo éste los reinos de León, Galicia y Asturias en una misma corona.

Con Fruela II se unificaron los reinos de León, Galicia y Asturias en una misma corona.

Fruela Adefónsiz era el tercer hijo de Alfonso III el Magno, nacido en Oviedo hacia el año 874, se casó en 910 con Nunilo cuando su padre le concedió el reino de Asturias. Durante el reinado de su hermano Ordoño II en León, en ocasiones se trasladaba a Oviedo y Fruela  lo hacía a León por lo que, mientras estaba en la ciudad, ejercía de Frater Regis. La muerte de Ordoño y el nombramiento de Fruela como el nuevo rey leonés, restauró la reunificación de los tres grandes territorios o provincias que habían, tras catorce años, constituido el patrimonio íntegro del rey Magno.

A Fruela II (924-925) no se le recuerda como buen rey, ya que fue especialmente eficaz a la hora  de aplastar la oposición que fue surgiendo entre el pueblo, empleando técnicas de persuasión que extendieron el miedo entre sus súbditos, como las muertes violentas de los hijos del noble Olmundo, llamados Gebuldo y Aresindo, o como el destierro del obispo de León, Fronimio, hermano de los muertos. El pueblo llano, no le tenía demasiada estima, y cuando enfermó de lepra, enfermedad considerada en la época medieval como sinónimo de castigo divino, ocasionando su muerte ésta enfermedad en marzo de 925, tras ocupar el trono desde febrero de 924.

Estuvo casado en primeras nupcias con Nunilo Jimena, siendo padres de: Alfonso Froilaz, futuro rey de León (925) y de Galicia (926), Ordoño y Ramiro. Posteriormente volvió a casarse antes de 917 con Urraca, teniendo al parecer, dos hijos: Endo y Fortis.

A Fruela II, le sucedió en el trono Alfonso Froilaz (925-926) como cuarto en el ciclo histórico leonés, teniendo un reinado efímero y difícil, dado que tras suceder a su padre en el mes de agosto de 925, se produjo una guerra entre los hijos de Ordoño II, Sancho Alfonso y Ramiro apoyados por Sancho Garcés I de Navarra y, los magnates galaico-portugueses (magnate regni) que reclamaban el reino para ellos por derecho, al ser reyes de León, y Alfonso Froilaz, apoyados por la nobleza astur que les defendía como herederos. Las cronicas relatan que por poco tiempo (seis meses) Alfonso Froilaz consiguió ser rey de León, certificándolo escritos medievales de la Nómina Regun Legionensium y la Vigilana o albeldense. En el primero se inscribió en su censo como rey Alfonso, hijo de Fruela. Pero al final los hijos de OrdoñoII consiguieron despojarlo del trono, teniendo que refugiarse en Galicia, donde ejerció como rey, y siendo despojado del trono al poco tiempo por Sancho Ordoñez, que tomó para sí el título de rey de Galicia. Por ello Alfonso Froilaz terminó por refugiarse en Asturias, donde mantuvo sus pretensiones al trono. En el año 932 fue hecho prisionero, junto con sus hermanos (Ramiro y Ordoño), por el nuevo monarca Ramiro II, muriendo en el 933, sin conocérsele casamiento ni descendiente. La victoria de los hijos de Ordoño II sobre los de Fruela; ocasionó otra vez el reparto del reino según la medida adoptada por los primeros. A Alfonso Ordoñez se le concedió el núcleo central, constituido por las dos grandes provincias de León y Castilla, y se adjudicó a Sancho el viejo reino de Galicia del que cedió voluntariamente, con beneficio de Ramiro, la parte inferior de las tierras de Lusitania, en torno a Viseo y Coimbra.

Alfonso IV el monje (926-931) se coronó rey de León en febrero de 926, como consta en la Nómina oficial de los reyes leoneses. Mientras Ramiro se hallaba en tierras de Viseo y Sancho retrasaba su marcha a Compostela hasta el mes de abril, donde se coronaría poco después. Fue un rey muy pacífico, con inclinaciones religiosas, mantuvo buenas relaciones con sus hermanos y los mantuvo suscritos al centro absoluto del poder en León, donde tomó las decisiones más importantes. Visitó a su hermano mayor Sancho en su corte de Galicia, y fue  devoto de Santiago el Mayor, y cuando murió Sancho en el verano de 929 sin descendencia, fue aceptado por Galicia para su dominio, incorporándola de nuevo a la corona de León.  La muerte de su esposa Oneca Sánchez, hija del rey de Navarra Sancho I Garcés, le hizo caer en una fuerte depresión que le impidió seguir reinando. En 931 Alfonso entregó el reino a Ramiro y se retiró al monasterio Domnos Sanctos en Sahagún, por lo que se le apellidó “el monje”. Ramiro fue ungido y coronado solemnemente en León, surgiendo una guerra civil debido a que Alfonso no se adaptó a la vida religiosa, colgó el hábito monacal y salió del cenobio de Sahagún, proclamándose rey en Simancas y sublevándose contra su hermano Ramiro II, que se encontraba en Zamora. Este regresó a León y con el apoyo del conde castellano Fernán González, venció al exmonarca y lo encerró en un calabozo, marchando seguidamente a Asturias  donde apresó también a los tres hijos rebeldes de Fruela y los encerró en León, y después los trasladó al monasterio de  San Julián de Ruiforco (hoy desaparecido), hasta su muerte.  En el año 931 murió Alfonso IV de León, recibiendo una primera sepultura, junto a su esposa Oneca Sánchez, en ése mismo monasterio, y posteriormente ambos fueron trasladados a la basílica de San Isidoro de León.

Ramiro II el grande fue uno los reyes más importantes y supuso para los territorios leoneses unos años de intensa actividad guerrera

A la muerte de Alfonso IV le sucedió en el trono su hermano Ramiro Ordóñez, que fue ungido como rey (Ramiro II el grande 931-951) de León el 6 de noviembre de 931, siendo uno los reyes más importantes y suponiendo para los territorios leoneses unos años de intensa actividad guerrera y convirtiéndose en el más digno rival de Abd-al-Rahmán. Fue bravo, inteligente y en ocasiones confiado, como que debido a su apoyo reconoció como conde de Castilla a Fernán González y en el año 932, también de Álava.  Empezó conquistando la fortaleza omeya de Margerit (Madrid) en el 932 con la idea de liberar Toledo, Osma (933), Zaragoza (937) y Pamplona (939) donde tuvo la sumisión de la reina Toda, constituyendo a León, Pamplona y Aragón, como un bloque militar frente al califa moro; cuya reacción, fue proyectar una gigantesca campaña denominada del supremo poder, alentada por la fuerza interna del djihad o guerra santa, en la que reunió a más de cien mil combatientes que saliendo de Córdoba dirigió al reino de León, contra Ramiro II, al que acompañaron en la batalle Fernán González, Azur Fernández y algunas fuerzas navarras. La batalla tuvo una primera fase desarrollada en Simancas durante los días 5 y 6 de agosto de 939, y una segunda fase 16 días después en Albendiego (Guadalajara) en la que remató a las tropas árabes en su retirada. Tras esta victoriosa batalla, Ramiro II mandó crear fortalezas entre Roa y Simancas para consolidar la línea del Duero, como las de Curiel y Peñafiel, y otras de posiciones más avanzadas como Cuellar; labor encomendada a los condes castellanos que se habían distinguido en la batalla de Simancas al disponer de hombres y atuendos necesarios, recayendo las tareas de fortificación sobre el conde Azur Fernández, que regía la parte oriental de Burgos, y para el que mandó crear, junto al Pisuerga y el Carrión, el Condado de Monzón; oponiéndose radicalmente con ello a las ambiciones castellanas del magnate Diego Muñoz, que procedente de Liébana se había establecido en la parte alta del Pisuerga y gobernaba la región bajo el título de Conde de Saldaña, mientras Fernán González avanzó hacia el sur para contener al conde de Monzón; generando un profundo descontento entre León y Castilla, lo que propició en la década siguiente un avance castellano en tierras y aspiraciones, teniendo que enfrentarse Ramiro a la rebelión de los condes. En el año 944, Ramiro II, contando con la lealtad del conde Azur González, puso fin al estado de rebeldía, imponiendo su autoridad y encarcelando a los condes Fernán González de Castilla y Álava, y a Diego Muñoz de Saldaña, al primero en León y al otro en Gordón. Pasado un tiempo y previo juramento de fidelidad al rey, ambos fueron liberados, el de Saldaña a finales del año 944, y al de Castilla en la primavera del 945, además tomando la decisión de casar a su hijo primogénito , el futuro Ordoño III, con su hija Urraca de Castilla.

En la última campaña militar emprendida por Ramiro II, salió de Zamora e invadió el territorio musulmán llegando hasta Elvora (Talavera), saqueando la ciudad y el valle del Tajo para regresar a León. Posteriormente durante un viaje a Oviedo se sintió enfermo y quiso regresar a la urbe regia, haciéndose llevar desde su palacio a la iglesia de San Salvador (Palat de Rey), y en presencia de todos se despojó de sus vestiduras y tras ungirse la cabeza con ceniza, efectuó la renuncia solemne al trono, cuando el rey debía tener unos 53 años, en la tarde del 5 de enero de 951, muriendo pocos días después y siendo enterrado en San Salvador por orden de su hija Elvira, que en esos momentos era abadesa del convento. Muerto Ramiro II, el conde Fernán González logró la sección castellana, y conforme a los usos de la Europa feudal vinculó hereditariamente el condado a su linaje. Lo más valioso de su obra y engrandecimiento del territorio leonés, fue que avanzó su frontera desde el río Duero hasta las cercanías del Tajo, que dirigió personalmente los asentamientos mozárabes en algunas comarcas de la cuenca del Cea, engrandeció la corte con la creación del nuevo palacio real y el monasterio de San Salvador junto a él y normalizó el desarrollo de las funciones administrativas y jurisdiccionales. Ramiro II se casó primeramente con su prima hermana Adosinda Gutiérrez teniendo dos hijos: Vermudo que murió poco después en enero de 941, y Ordoño que le sucedería en el trono. Repudiada Adosinda, se casó con Urraca Sánchez, hija de Sancho Garcés y de Toda, de quien tuvo por hijo a Sancho, el futuro rey craso, y a Elvira que profesó temporalmente en el monasterio de San Salvador de Palat del Rey.

5 pensamientos en “El reino de León (I)

  1. en primer lugar esa no es el estandarte del reino de leon sino de la ciudad de leon suspendido .
    segundo castilla nacio del reino de leon despues de hacerle la vida imposible el terrorista castellano fernan gonzalez . se independizo a la fuerza . o sea que antiguamente castilla era como en nuestros dias cataluña y el pais vasco .
    siguiente el reino castellanoleones no existio nunca . existio el reino de castilla y el reyno de leon dirigidos por un mismo rey pero cada uno con sus cortes y sus leyes .
    eso es lo que os gustaria a los pucelanos para justificar el engendro .

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  2. Mucha mentira hay en este documento. EL REINO DE LEÓN SIEMPRE FUE INDEPENDIENTE DE CASTILLA. NUNCA HA SIDO CASTILLALEON. ESO ES UN INVENTO. Cuando estuvieron bajo el mismo rey León siempre tuvo sus leyes y normas independientemente de Castilla. Lo demás es manipular y falsear.

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    • En primer lugar debemos Fernando I estuvo casado con Sancha de León, y al morir en 1035 su suegro Vermudo III, anexionó el condado de Castilla al reino de León, gobernándola más tarde al concederla el rango de reino, como Fernando I “el Magno” y siendo coronado Rey de Castilla y León en el año 1037, realizando la primera unión de ambos reinos; si bien es cierto que poseían normas independientes en su gobierno; y tras su muerte en el año 1065, entregó el Reino de León a Alfonso VI (posterior rey de Castilla 1072-1109) y Castilla a Sancho II, que pasaría nuevamente a unirse a León tras la muerte de Sancho II en 1072, bajo el mandato de Alfonso VI “el valiente” que fue rey de Castilla entre los años 1072 y 1109. Esta unión se consolidó definitivamente bajo Fernando III Alfónsez “el Santo” que coronado Rey de Castilla (1217-1252) tras la muerte de su tío Enrique I, y Rey de León (1229-1252) tras la muerte de Alfonso IX de León; centró la administración de ambos reinos, promovió la traducción del Fuero Juzgo e impulsó el castellano como idioma oficial, y creó la figura del representante del poder Real, siendo establecida totalmente la unión de ambos reinos tras la coronación de su sucesor Alfonso X “el Sabio” en 1252, y su publicación del nuevo Código de Leyes denominado “Código de las Siete Partidas”.

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