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¿Verano + niños=problema?

Autor: Montserrat Sanz García

Últimamente llevo varios casos en consulta que tienen un punto en común: son padres angustiados ante la idea de no saber qué hacer con sus hijos.

Seguramente que para nuestros padres y abuelos sería impensable plantearse que críos de tres o cuatro años pueden suponer un problema para los padres. Quizá porque antes no se sobredimensionaban las cosas. Quizá porque tenían unas habilidades innatas para manejarlos. Quizá porque la red social/familiar servía de colchoneta para amortiguar los golpes y repartir la responsabilidad. Quizá…

No sé, pero ante casos como los que tengo ahora entre manos, me pregunto muchas veces, por qué ahora existen problemas que antes no se daban.

Puede ser por dos cosas:

1. Porque realmente antes estos problemas no aparecían, o 2. Porque si lo hacían, los padres y el entorno cercano al niño eran capaces de manejarlo de forma eficiente; bien interviniendo de forma adecuada, o bien sin hacer nada en absoluto y dejando que el tiempo haga su trabajo resolviendo de forma espontánea algunos temas (como la enuresis) que remiten por sí solos.

Salvando la intimidad a que nos obliga el secreto profesional y el sentido común, podemos hablar de  Ana (nombre ficticio), una madre de 30 y pocos años, que trabaja 10 horas diarias y debe criar y educar a dos niñas de 5 y 3 años. El exceso de responsabilidades y una autoexigencia inadecuada ha hecho que vea problemas en la educación de sus hijas, que están sobredimensionados, y que cualquier “enfrentamiento” con las niñas se le haga un mundo y lo viva de forma dramática.

Los niños son los grandes afectados de la forma de vida actual.

_MG_5178_Los niños son los grandes afectados de la forma de vida actual. En todos los sentidos. Antes contábamos con la presencia de nuestras madres cuando al volver del cole nos tenían preparada la merienda. Ahora deben quedarse al cuidado de abuelos y cuidadores que suplan nuestras ausencias y, no nos engañemos, esto nos hace sentir muchas veces culpables. Culpables porque nos gustaría ser las madres solícitas y presentes que tuvimos pero que no somos, y que no podemos ser sin tener que elegir entre esto o ser profesionales y trabajadoras. Culpables porque el estrés a que nos vemos sometidas nos lleva muchas veces a renegar de los hijos y a pensar “que bien está Marta sin hijos…” y automáticamente a considerarnos las peores madres del mundo por desear (en momentos contados) que ellos no estuvieran y nuestra vida fuera diferente…Y esto hace que se cuestione cada decisión tomada, cada comportamiento y cada actitud, dándole una transcendencia mayor de la que tienen.

Generalmente los niños se adaptan mucho mejor que los adultos a los cambios

Generalmente los niños se adaptan mucho mejor que los adultos a los cambios, a las nuevas actividades…Eso no significa que consideremos que son de “goma” y pensemos que pueden con todo. Pero sí nos hará más conscientes de que si aplicamos el primer mandamiento: el amor, y nuestros comportamientos van guiados por él, podremos equivocarnos pero el niño tendrá la premisa más importante para un buen desarrollo personal, y es sentirse querido y valorado.

Ana,  por ej., se angustiaba porque iba a ser el cumpleaños de su hija y no tenía tiempo para organizarle la fiesta que quería. Con el análisis adecuado se dio cuenta de que lo verdaderamente importante para la niña es estar con ella, y solo entonces fue capaz de relajarse, y de pensar y hacer de ese, un día especial para todos. Me contaba entre risas como se habían metido en la cocina a preparar la tarta de cumpleaños y habían acabado untados de nata y chocolate. Probablemente ese sea el mejor regalo que tenga la niña: el recuerdo de esos momentos que atesorará en su memoria después de muchos años.

Porque pensemos en qué recordamos de nuestra infancia. Los juguetes que nos regalaron, el dinero que nos dieron, o los recuerdos de los días de fiesta, de las excursiones de domingo o de los momentos en que nos sentimos felices y queridos.

Pensad que lo que sirvió para nosotros, sirve para nuestros hijos. Quizá incluso más que antes en que las interacciones familiares eran más frecuentes que ahora.

Así que abandonemos la culpa y centrémonos solo en vivir el hoy y el ahora de una forma plena.

Pensemos en el verano como una oportunidad de compartir momentos únicos que nuestros hijos recordarán como parte de su historia personal.

Pensemos en el verano no como una época llena de problemas porque no sabemos qué hacer con los niños y no sentirnos mal, sino como una oportunidad de compartir momentos únicos que nuestros hijos recordarán como parte de su historia personal.

9 pensamientos en “¿Verano + niños=problema?

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