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El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince

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Otros libros comentados:
· Obra maestra de Richard Serra
· Viaje al fin de la noche de Louis Ferdinand Celine
· La trilogía de Nueva York de Paul Auster
· La distancia que nos separa de Maggie O´Farrell
· El infinito en un junco, de Irene Vallejo; y La ley del menor, de Ian Mcewwan
· La vida ante si, de Romain Gary
· Cosmetica del enemigo, de Amelie Nothomb
· La hija del mar, de Rosalia de Castro
· Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuk
· Tristana, de Benito Perez Galdos
· Lecciones de quimica, de Bonnie Garmus
· El secreto del orfebre, de Elia Barcelo
· Una habitacion propia, de V. Woolf
· El baile, de I. Nemirovski
· Beloved, de Tony Morrison
· El retrato de casada, de Maggie O`Farrell
· Los bosques de Withethorn, de Maeve Binchy
· Opus nigrum, de Margueritte Yourcenar
· La ceguera del cangrejo, de Alexis Ravelo
· Leonora, de Elena Poniatowska
· La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
· La mujer helada, de A. Ernaux
· Escupire sobre vuestra tumba, de Boris Vian
· Hamnet, de Maggie O`Farrell
· La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernandez
· Lecturas de Arsuaga Millas y de Camus
· Nada, de Carmen Laforet
· El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde
· El velo pintado, de W. Somerset Maugham
· Quince días de agosto, de Iria Serrano Medinae
· Carmilla, de Sheridan le Fanu
· Mal de piedras, de Milena Agus
· La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe
· Tus pasos en la escalera, de A. Muñoz Molina
· Carta de una desconocida de S. Zweig, y El honor perdido de Katharina Blum de H. Böll
· La dependienta, de Sayaka Murata
· El silbido del arquero, de Irene Vallejo
· Tres días y una vida, de Pierre Lemaitre
· Sinuhe el Egipcio, de Mika Waltari
· Lección de anatomía, de Marta Sanz
· Pastoral americana, de Philip Roth
· El orden del día, de Eric Vuillard
· Medio sol amarillo, de Chimamanda Ngnozi Adichie
· El Jarama, de Rafael Sanchez Ferlosio
· El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro
· Todo cuanto ame, de Siri Hustvedt
· Canada de Richard Ford y Libertad de Jonathan Franzen
· Memorial del convento de Jose Saramago
· Intemperie de Jesús Carrasco
· En la orilla de Rafael Chirbes
· Suite Francesa de Irene Nemirovsky
· ¿Por qué fracasan los países? de Daron Acemoglu

A continuación, publicamos una reseña del último libro leído en el taller de lectura del Ateneo Socio Cultural de Laguna de Duero. Desde esta página animamos a todas aquellas personas interesadas en compartir sus experiencias con la lectura a participar en el taller.  Quien desee más información puede solicitarla en la siguiente dirección de correo electrónico: ateneosclaguna@gmail.com

Autor del artículo: Javier Noriega

Un libro imprescindible por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y por la absoluta desnudez del autor al contarlo. Desde la portada, ilustrada con la fotografía de su hermana Marta Cecilia Abad -fallecida a la temprana edad de 17 años a causa de un melanoma- hasta los episodios que relata incluido el esencial: el asesinato de su padre, Héctor Abad Gómez, médico higienista, humanista, universitario en el más amplio sentido de la palabra, defensor hasta la muerte de los derechos humanos y la defensa de los más desfavorecidos.
En sentido estricto el libro es una biografía, la que escribe un hijo de su padre y de la familia que le rodea, profundamente marcado por la fortísima y singularísima personalidad de su progenitor. Cuesta creer que no sea una fabulación a la vista de los divertidos y a veces algo estrambóticos intríngulis de la vida de la familia. Si están fabulados o no es asunto del propio autor. Ahora bien, lo cierto es que la trayectoria de Héctor Abad Gómez es cierta y comprobable y, lo que más llama la atención es que en todas las imágenes que aparecen en Google está sonriendo o con una amplia sonrisa, tal y como se le describe en la novela.
La vida que el autor, Héctor Abad Faciolince, vivió al lado de su padre es envidiable. Una figura gigantesca por el amor, dedicación y generosidad que le dedicó a su familia. El mismo amor, preocupación y atención reflejada en sus escritos y actuaciones a favor de los más desfavorecidos. El estilo de la narración es tanapasionante como el descubrimiento de ese hombre, ese héroe sin miedo a la muerte
 gracias a la convicción en sus ideas.
Un aspecto destacable es la crítica feroz que el autor hace de la religión, describiendo sólo el trato superficial que tuvo con ella. Desde el comienzo de la novela fija su posición: la monja que se ocupa del cuidado de la prole familiar le advierte sobre el destino de su padre (“su papá irá al infierno”), lo que es contestado con sencillez y lógica por el niño (“si mi papá va al infierno, yo quiero ir con él”…). Y para
asegurarse decide dejar de rezar.
Es sobrecogedor el episodio de la enfermedad, muerte y funeral de su hermana Marta Cecilia. Como lo es, además de insufrible, la negativa del arzobispo de Medellín a oficiar una misa de funeral por Héctor Abad Gómez, tras su asesinato a manos de los sicarios de la oligarquía colombiana, por su condición de ateo. El comportamiento de la clase pudiente y culta colombiana, de la clase universitaria (al menos buena parte de ella) revuelve las tripas al más duro de los lectores, al más recalcitrante de los defensores de la sociedad de clases. Se puede entender a partir de este relato el surgimiento de las FARC y su pervivencia a lo largo de décadas. Es más fácil de comprender, pero no justificar, lo que fueron los regímenes fascistas que asolaron América del Sur durante la segunda mitad del siglo XX.

Un pensamiento en “El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince

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