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La trilogia de Nueva York, de Paul Auster

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Otros libros comentados:
· La distancia que nos separa de Maggie O´Farrell
· El infinito en un junco, de Irene Vallejo; y La ley del menor, de Ian Mcewwan
· La vida ante si, de Romain Gary
· Cosmetica del enemigo, de Amelie Nothomb
· La hija del mar, de Rosalia de Castro
· Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuk
· Tristana, de Benito Perez Galdos
· Lecciones de quimica, de Bonnie Garmus
· El secreto del orfebre, de Elia Barcelo
· Una habitacion propia, de V. Woolf
· El baile, de I. Nemirovski
· Beloved, de Tony Morrison
· El retrato de casada, de Maggie O`Farrell
· Los bosques de Withethorn, de Maeve Binchy
· Opus nigrum, de Margueritte Yourcenar
· La ceguera del cangrejo, de Alexis Ravelo
· Leonora, de Elena Poniatowska
· La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares
· La mujer helada, de A. Ernaux
· Escupire sobre vuestra tumba, de Boris Vian
· Hamnet, de Maggie O`Farrell
· La señora Potter no es exactamente Santa Claus, de Laura Fernandez
· Lecturas de Arsuaga Millas y de Camus
· Nada, de Carmen Laforet
· El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde
· El velo pintado, de W. Somerset Maugham
· Quince días de agosto, de Iria Serrano Medinae
· Carmilla, de Sheridan le Fanu
· Mal de piedras, de Milena Agus
· La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe
· Tus pasos en la escalera, de A. Muñoz Molina
· Carta de una desconocida de S. Zweig, y El honor perdido de Katharina Blum de H. Böll
· La dependienta, de Sayaka Murata
· El silbido del arquero, de Irene Vallejo
· Tres días y una vida, de Pierre Lemaitre
· Sinuhe el Egipcio, de Mika Waltari
· Lección de anatomía, de Marta Sanz
· Pastoral americana, de Philip Roth
· El orden del día, de Eric Vuillard
· Medio sol amarillo, de Chimamanda Ngnozi Adichie
· El Jarama, de Rafael Sanchez Ferlosio
· El gigante enterrado, de Kazuo Ishiguro
· Todo cuanto ame, de Siri Hustvedt
· Canada de Richard Ford y Libertad de Jonathan Franzen
· Memorial del convento de Jose Saramago
· Intemperie de Jesús Carrasco
· En la orilla de Rafael Chirbes
· Suite Francesa de Irene Nemirovsky
· ¿Por qué fracasan los países? de Daron Acemoglu

A continuación publicamos una reseña del último libro leído en el taller de lectura del Ateneo Socio Cultural de Laguna de Duero. Desde esta página animamos a todas aquellas personas interesadas en compartir sus experiencias con la lectura a participar en el taller.  Quien desee más información puede solicitarla en la siguiente dirección de correo electrónico: ateneosclaguna@gmail.com

 

Autor del artículo: Javier Noriega

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            Concebida en tres partes (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada), esta novela de 1987 insinúa desde el principio pistas de novela policiaca que no van a llevar a ninguna parte. Una trilogía que forma un todo indisoluble y que aborda varios temas: el ser y el parecer, la confusión de nombres e identidades, el compromiso de llevar a cabo una tarea encomendada a la que alguien se ha comprometido (aunque le vaya la vida en ello), el doble… Podría decirse que es un relato (o unos relatos) especulares, poliédricos. En Ciudad de cristal un personaje llamado Quinn escribe obras policiacas con el nombre de William Wilson; es confundido telefónicamente con un detective llamado Auster y contratado para proteger a un joven cuya madre está convencida de que el padre del mismo quiere asesinar. Los lectores esperamos un relato policiaco y, por el contrario, nos encontramos con que no pasa nada, al contrario de la novela de suspense. Un seguimiento que conduce al suicidio del presunto asesino. Y, por cierto, extraordinaria interpretación de la autoría del Quijote involucrando a los más significativos personajes de la novela: Sancho Panza, testigo ocular; el barbero y el cura, escritores de la novela; Simón Carrasco, traductor al árabe. Y Cervantes encuentra la traducción y manda pasarla al castellano para publicar finalmente Don Quijote de la Mancha.

Imagen tomada de editorial Anagrama https://www.anagrama-ed.es

Imagen tomada de editorial Anagrama
https://www.anagrama-ed.es

Paul AUSTER está obsesionado con el doble, tema bien barroco del ser y el parecer. El doble que es, a su vez, el espejo del otro. El personaje Azul, en Fantasmas, vigila al personaje Negro que a su vez dice ser el detective que vigila a Azul. Es decir, vigilado que vigila a vigilante. Narración en abismo y juego de espejos: el observador observado, el intercambio de roles, el disfraz y la apariencia.

La habitación cerrada cierra el círculo del juego de espejos, de equívocos iniciado en La ciudad de cristal. Un cuaderno rojo que Quinn compra para el seguimiento que realiza como Paul Auster en La ciudad de cristal vuelve a aparecer, cerrando el círculo, en poder de Fanshawe en esta última parte de La trilogía de Nueva York. El narrador de esta última historia, del que no se dice nunca el nombre, procederá a destruirlo hoja a hoja sin que el lector conozca el contenido del mismo.

En apariencia no ocurre nada (en el sentido clásico de la narración) en estas tres partes de la novela, o en las tres novelas si se prefiere, que pretende emparentarse con las policiacas. Novela sin desenlace.

Y sin embargo fascinante, adictiva.

4 pensamientos en “La trilogia de Nueva York, de Paul Auster

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