Andres Hombria/Inicio/Opinión

¡QUE PAREN ESTE PAIS QUE ME BAJO!

Autor del artículo: Andrés Hombría

raya2

.

Bueno, supongo que se imaginan ya de qué va esta nota. Hoy se ha confirmado la pérdida de la condición de diputado de Alberto Rodríguez, pero no hace falta que les diga que llueve sobre mojado. Hagamos un poco de historia.

 

Todo empieza en la segunda legislatura del Sr. Aznar, con la política que logra imponer de “todo es ETA”. Por ejemplo, se cierran los dos únicos periódicos en euskera, primero Egin y luego Egunkaria. Años después, el Tribunal Supremo (Egin) y la Audiencia Nacional (Egunkaria) anularán dichos cierres, pero, claro está dichos periódicos ya habían desaparecido. En el caso del segundo, la AN dice textualmente en su sentencia que su cierre “no tenía habilitación constitucional directa y carecía de una norma expresa que la autorizara”. Previamente al cierre, su director, Martxelo Otamendi, fue detenido por la Guardia Civil y trasladado a Madrid donde denunció haber sido torturado. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenó al Reino de España por no investigar dicha denuncia.

Pero como aquí no somos vascos, ni entendemos el euskera, concluimos que no iba con nosotros. Quienes desaprobábamos estos hechos, que por estas tierras éramos minoría, creíamos que era una reprobable, pero quizás inevitable, consecuencia de la existencia de atentados de ETA. El discurso general bienpensante era que “sin violencia, todo objetivo político es defendible”.

 

Claro, hace más de diez años que los atentados terminaron, y con ellos caducó el principio de “sin violencia…”. En efecto, hace aproximadamente ese tiempo, el independentismo catalán recupero en la escena mediática y judicial el papel de “malo de la película”, que los abertzales le habían usurpado desde el tardofranquismo. El carácter inequívocamente pacífico del catalanismo político nos ha ahorrado, afortunadamente, torturas y desapariciones, trasladando la “guerra sucia” directamente a los tribunales. Su principio rector lo enunció con meridiana claridad el ex-ministro del Interior don Jorge Fernández Díaz: “Eso la Fiscalía te lo afina”.

El proceso es más reciente, por lo que no tenemos aún pronunciamientos del TEDH, aunque sí de la Comisión Internacional de Juristas y del grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias, que rechazaron la prisión incondicional de los acusados en el denominado “juicio el procés”*. Por otro lado, los jueces belgas, escoceses, alemanes, suizos e italianos, cuando les ha tocado pronunciarse sobre las peticiones de extradición de los señores Puigdemont y Comín, y las señoras Ponsatí, Rovira y Gabriel, han dejado bastante clara su condición de judíos, masones, marxistas y homosexuales, rehusando colaborar a la defensa de la inquebrantable unidad de España que con flamígera espada nuestra judicatura acaudilla.

Bueno, por estas tierras, casi nadie le puso pegas a los heterodoxos métodos de nuestra judicatura en este aspecto, porque, total, aquí no había separatistas. De hecho, pocos llevábamos algún lazo amarillo visible… que solía costarnos alguna que otra bronca que empezaba siempre con “¿Cómo te atreves a…”

 

Nuestra judicatura, por contra, multiplicaba sus desvelos. Mientras contenía la avalancha de casos de corrupción que cubría por completo al PP y no cejaba de perseguir sediciosos catalanes, extendía su brazo purificador contra el enemigo interior, encarnado en Podemos. Con la inestimable ayuda de la policía política, a la que los antiespañoles denominan ignominiosamente “las cloacas del estado”y de buena parte de la prensa madrileña han conseguido sacar de la escena política a Pablo Iglesias, por cansancio y a Isa Serra y Alberto Rodríguez a golpe de sentencia judicial.

En todos los niveles, con la ambición de juristas noveles que aspiran a ascender desde las categorías inferiores a los equipos estrella del club (Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, Audiencia Nacional) y sus nuevos equipos revelación (Junta Electoral Central y Tribunal de Cuentas). Decididos lo miembros de las categorías inferiores a “sudar la toga” para hacerse un hueco en las divisiones superiores, han empezado ya a combatir también al enemigo infiltrado en el mismísimo PSOE (fíjese usted, hasta en un partido tan serio hay malos españoles). El proceso por el ingreso en un hospital español del dirigente del Polisario Ghali y el empeño mostrado por juez y fiscal por involucrar a la ex-ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya**, son buen ejemplo de ello.

 

Claro está que no conseguirán llevar a su terreno profesional la recomendación del patriótico general Beca y procesar a “26 millones de hijos de puta”. Téngase en cuenta que entablar un procedimiento penal, aunque se haga sin atenerse a muchas formalidades jurídicas, como es habitual en los ejemplos reseñados, es más trabajoso que fusilar. Incluso para nuestros esforzados jueces sería una tarea ciclópea. Pero están demostrando un pundonor para servir a los españoles de verdad, es decir, el PP, la banca y la familia real, que es el asombro de Europa.

 

Quisiera terminar con un desahogo personal. Siempre fui pesimista sobre la posibilidad de tener una adscripción nacional satisfactoria. Sabía que el independentismo burgalés no estaba aún ni en pañales. Cuando supe que mi paisano el juez Llarena había sido elegido “Burgalés del año” en 2018, concluí que mi caso era incluso más desesperado.

Ni una súbita eclosión del separatismo burgalés serviría de nada. Harían al señor Llarena Ministro de Justicia del “estado burgalés”… y con lo pequeño que es Burgos y lo que nos conocemos todos, me tocaría exiliarme, confiando, eso sí, en el poco éxito del susodicho con las extradiciones. Visto lo cual, estoy empezando a estudiar las condiciones para adquirir la nacionalidad neozelandesa. Sí, ya sé qué como país de la Commonwealth, formalmente es una monarquía. Pero creo que lo monárquico se nota poco, el país es precioso y lo mejor de todo es que está en las antípodas.

 

*) Me refiero al de la sala segunda del TS. En realidad, la historia procesal del procés va camino de incluir más episodios que el Mahhabarata.

**) Bueno, hay que reconocer que la ministra cesada habla seis idiomas, entre ellos euskera. Está claro que no puede ser trigo limpio.

 

Un pensamiento en “¡QUE PAREN ESTE PAIS QUE ME BAJO!

  1. «Lo que se ha hecho con Alberto Rodríguez es una monstruosidad. Un indicador de la putrefacción del sistema político español.» Opinión de JAVIER PÉREZ ROYO, (Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla).
    Suscribo plenamente lo expuesto por Andrés Hombría Maté y añado mi opinión que no es otra que estamos viviendo bajo una dictadura del sistema judicial español.

    ¿Nadie opina ALGO en este espacio de debate on-line?

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s