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GUERRA Y PAZ (PARTE 2ª)

Autor del artículo: Andrés Hombría

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IV)DE ALINEAMIENTOS IDEOLÓGICOS Y  REALIDADES GEOPOLÍTICAS

 

“Los que perdimos la Segunda Guerra Mundial acabamos de ganar la Tercera”

Wolfgang Röller, presidente de la Bundesverband deutscher Banken (Asociación de la Banca alemana), tras la caída del Muro de Berlín.

 

Los más de 40 años de Guerra Fría  se caracterizaron no por la existencia de dos superpotencias cada una con sus aliados. Se caracterizó porque ambas representaban modelos de organización social diferentes. Quienes defendíamos el sistema económico socialista eramos, de más o menos mala gana, prosoviéticos, y quienes prefieren el capitalismo apoyaban la política del gobierno estadounidense por muy mal que les cayeran los yanquis. China parecía jugar entonces un papel secundario y apenas se percibió el alcance real del giro en sus relaciones con EEUU .

 

El fin del bloque soviético suele señalarse por dos fechas: la caída del Muro de Berlín a finales de 1989 y la disolución de la URSS a finales de 1991. En mi opinión, juntar ambos acontecimientos como parte del mismo proceso es confundir churras con merinas. La reunificación alemana significa tanto el fin del modelo económico socialista en Europa como el del espacio geopolítico nacido de la derrota del nazismo. Pero, ya entonces, el socialismo como modelo de producción y distribución estaba también agonizante en la propia URSS. El intento de golpe de estado, o lo que fuera aquello*, en agosto de 1991 contra Gorbachov pretendía evitar que se firmara el Tratado de la Unión.

 

Mapa de las bombas caídas en toda la RFY, según el investigador de la Universidad de Leiden en Países Bajos Milos Popovic. Véase que Montenegro también fue bombardeada.

Dicho acuerdo para nada se refería al modelo económico futuro del espacio postsoviético, sino a su configuración territorial. Significaba, de facto, hacer efectivo el principio de autodeterminación que la Constitución de la URSS recogía. Quienes intentaron entonces deponer a Gorbachov no lo hicieron en defensa del socialismo sino de la integridad del territorio que la URSS había heredado del régimen imperial.

 

En realidad, todo  el mundo tenía asumido ya que las tres repúblicas bálticas acabarían por separarse: eran las más prósperas, podían acogerse a la tutela económica de los países nórdicos y habían sido independientes entre 1919 y 1939. Nadie pensaba que la disgregación iba a ir más allá de eso. Sin embargo, las cúpulas de los partidos comunistas  de las distintas repúblicas consideraron que era el momento de conseguir un poder no subalterno al de la cúpula del PCUS. El caso de la República Federativa Rusa  era un poco especial: carecía de un partido comunista propio, porque los dirigentes bolcheviques, que siempre habían desconfiado del nacionalismo ruso, así lo habían decidido en 1921. Sin embargo la (entonces) República Federativa Socialista Soviética Rusa había celebrado ya en 1990 elecciones multipartidistas y Boris Yeltsin, que se había presentado como “independiente”**, las había ganado.

 

La disolución de la URSS no es el derrumbe de un modelo de sociedad, sino la fragmentación del espacio estatal del Imperio Ruso en el XIX ***. El Tratado de Belaveya se firma en diciembre de 1991 y anula el de creación de la URSS de 1922 para fundar la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Tiene de particular que los firmantes fueron Schuschkievich, presidente del Soviet Supremo de Bielorrusia, Leonid Kravchuk, presidente de Ucrania  y Boris Yeltsin, presidente de  Rusia, es decir, los máximos dignatarios de los tres territorios que históricamente habían formado el núcleo de la Rusia moderna. La  susodicha CEI serviría para mantener los intercambios económicos, cruciales en una economía tan interconectada como había sido la de la URSS. La nueva República Federativa Rusa heredaba de la URSS la condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, y su armamento nuclear.

 

La política exterior de Gorbachov había colocado al nuevo estado ruso a los pies de los caballos de EEUU. Bush padre, su Secretario de Estado, Thatcher, Mitterand y el ministro de Asuntos Exteriores de la RFA , Genscher, y el propio canciller de esta, Kohl,aseguraron al último Secretario General del PCUS que la OTAN no se extendería hacia el Este, para convencer de que aceptara la reunificación alemana. Sin embargo, la promesa no quedó refrendada en tratado alguno. Ello explica , por cierto, porqué Gorbachov es en Rusia el más impopular de sus máximos dirigentes: nadie se explica como tamaño pazguato pudo llegar a dirigir la URSS.****

 

La llegada al poder de Bill Clinton marca el comienzo de una especie de “guerra fría posmoderna”. En 1999 ingresan en la OTAN Hungría, Polonia y Chequia, en 2004 Eslovenia , Eslovaquia , Rumanía, Estonia, Letonia y Lituania (la tres últimas , formaban parte del Pacto de Varsovia, de la propia URSS…y del imperio de Pedro I). El goteo sigue hasta incorporar casi toda la península balcánica, con el ingreso de Croacia y Albania en 2009, de Montenegro (segregado de Serbia) en 2017 y de Albania en 2020.

Mapa de las víctimas de los bombardeos de la OTAN, según esta misma organización, que reconoce solo 1500 muertos civiles. Nótese que únicamente cubre Serbia y no Montenegro, entonces parte de la RFY y ahora miembro de la Alianza Atlántica.

 

En el intermedio, se han producido dos acontecimientos significativos. Nos referiremos aquí solo al primero, dejando el otro para nuestro “Epílogo”. Ese primer suceso importante es el bombardeo de la República Federal de Yugoslavia (entonces Serbia y Montenegro) por la OTAN. En teoría, para proteger a la población albano-kosovar de una limpieza étnica. La realidad es que la RFY acababa de rechazar el “acuerdo de Rambouillet”, que daba carta blanca a la OTAN para moverse y actuar en todo su territorio*****, no únicamente en Kosovo que era donde debían ejercer la “misión de protección”. Los “occidentales” respondieron a la negativa con bombardeos (a los que contribuyó España), y llevó al poder al Ejército de Liberación de Kosovo, con lo que consiguió separar dicho territorio de Serbia.*****

 

Rusia, aliada de Serbia desde hace más de un siglo vivió dicha humillación como propia. Su veto en el Consejo de Seguridad era del todo ineficaz, porque cuando  EEUU no podía intervenir bajo el paraguas de la ONU, lo hacía a través de la OTAN. El bombardeo de Serbia es la puntilla política de Boris Yeltsin. Su“régimen” era conocido en Rusia como la “siemibanquirschina”*******, es decir “el tiempo de los siete banqueros”, eran siete los grandes oligarcas que gobernaban y arruinaban el país.

 

*) En aquellas fechas yo estaba en Moscú, y puedo asegurar que un golpe de estado protagonizado por los hermanos Marx hubiera sido mucho menos hilarante.

**) Como verán, el que un presidente ruso se presente como “independiente” parece haberse convertido en tradición en el país.

***) Salvo Kaliningrado, que era herencia de la Segunda Guerra Mundial, pero que ya no incluía Finlandia ni la mayoría de Polonia que si eran territorios súbditos de Nicolás II.

****) En realidad , hay  explicaciones para ello, pero para eso serían necesarios otro par de capítulos y, me temo que ya he abusado demasiado de su paciencia lectora.

*****)Textualmente exigían”“El personal de la OTAN, con sus vehículos, navíos, aviones y equipamiento, deberá poder desplazarse libremente y sin condiciones por todo el territorio de la República Federal de Yugoslavia, lo que incluye el acceso a su espacio aéreo y a sus aguas territoriales…”

“El personal de la OTAN no podrá ser arrestado, interrogado o detenido por las autoridades de la República Federal de Yugoslavia. Si alguna de las personas que forman parte de la OTAN fuera arrestada deberá  ser entregada inmediatamente a las autoridades de la Alianza.”

******)Además de provocar más de 5000 víctimas civiles en la población serbia y destruir la embajada china en Belgrado.

*******)En la historia rusa se denomina “siemiboyardina” al periodo que sigue a la expulsión de Basilio IV del trono por parte de los siete principales señores feudales (boyardos), marcado por grandes penurias y por la decisiva influencia de la Mancomunidad polaco-lituana , entonces el principal adversario de Rusia, en la política moscovita. Está claro el doble paralelismo entre ambas situaciones.

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EPILOGO: DE TRUMP  A  BIDEN O LA SEGUNDA VIDA DE LA DOCTRINA CLINTON

 

“ Si no puedes aplastar sus deseos antes de que nazcan, ni romper alianzas cuando están a punto de ser selladas, afila tus armas a fin de conseguir la victoria”

Chang Yu, rey de la dinastía  Yu, citado por Sun Tzu en “El arte de la guerra”

 

El segundo es la cumbre de la OTAN en Bucarest en 2008, que, por cierto recibió la visita de Vladimir Putin. En ella Francia y Alemania pidieron que se explicitase que la Alianza no iba a ampliarse más, pero la administración Obama bloqueó tal decisión y la declaración final señalaba únicamente que no se contemplaba “en ese momento” la incorporación de Georgia y Ucrania. Sus gobiernos habían pedido el ingreso, pero Moscú había señalado que este supondría cruzar una línea roja. Georgia es la primera en recibir un aviso ruso, cuando en 2008  pretende “reconquistar” la región separatista de Abjasia, fronteriza con Rusia. La intervención rusa en aquel momento se limita a expulsar el ejército georgiano del territorio abjaso y volver al “statu quo” anterior.

 

La llegada de Trump a la presidencia de EEUU conduce a una disminución de las tensiones ruso-estadounidenses. Como ya señalamos, su pragmatismo le inclina a pensar que , siendo China el enemigo estratégico, sería un error reforzar los lazos ruso-chinos. Se opone al gasoducto Nord Stream 2, porque afecta a las exportaciones de gas yanquis a Europa. Presionado por demócratas y republicanos a la vez, suministra armas a Ucrania, pero evita enfrentarse con Rusia en Siria y acuerda retirarse de Afganistán.

Yeltsin y Clinton

El triunfo de Biden señala un retorno a la “doctrina Clinton”. Aunque Ucrania no ingresa en la OTAN, la alianza atlántica aumenta su presencia en el Mar Negro: despliega fuerzas de intervención inmediata en los países bálticos y sus aviones se acercan cada vez más al espacio aéreo ruso. Por otro lado, Francia y Alemania, cosignatarios de los acuerdos Minsk II renuncian , bajo presión de EEUU, a influir sobre el gobierno ucraniano para que los cumpla. En definitiva , la nueva política de Washington es la prolongación de lo que con toda claridad dijera Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EEUU durante los incidentes del Euromaidán en 2014 “Que se joda la UE”.

 

En enero de este año, Serguei Lavrov, declaró que la situación había alcanzado “el punto de ebullición”.* No parece que pueda llegarse a un conflicto directo ruso-norteamericano, pero esta hipótesis es tan terrorífica que un mínimo riesgo es, en sí, enorme. No va a haber millares de víctimas ni millones de refugiados. Uno puede pensar lo que quiera de Putin, pero no que es tonto. La lentitud del avance ruso no se debe a que se enfrente a una heroica resistencia sino al deseo de proporcionar pocas portadas periodísticas…y a la voluntad de imponer un gobierno amigo que pueda mantener las apariencias democráticas.

 

Imagen de la extensión de la OTAN en la cumbre de Bucarest.

El propósito de “Occidente”, incluido el de los medios supuestamente progresistas parece ser el opuesto: llamar a la “resistencia patriótica”, enviar armas, conseguir que la intervención sea lo más sangrienta posible. John Mearsheimer**, un analista político estadounidense conservador pero sensato, señalaba hace poco que la rusofobia era en la opinión pública occidental mucho mayor que la “sovietofobia” durante la guerra fría. No se si porque Rusia es ahora un país capitalista más o porque muchos pretenden hacer olvidar su pasado ideológico.

 

Si ustedes desean poder formarse su propia opinión y dado que Google ha bloqueado el acceso del canal “¡Ahí les va!” para protegernos de la perniciosa propaganda rusa, les aconsejo que escuchen los videos del mencionado Mearsheimer, de Jean Bricmond de Chris Hedges o de Noam Chomsky sobre el actual conflicto y su génesis.***

 

*) Es decir, el de cambio de fase

**) Como coautor, junto con Stephen Walt del libro “The Israel Lobby and US Foreign Policy” al que me referí en un texto sobre el  conflicto palestino

***) Muy claro y breve es el siguiente video de Stephen Cohen, especialista estadounidense en la Rusia postsoviética: “NATO expansion and Russia”

youtube.com/watch?v=mciLyG9iexE

 

 

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