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GUERRA Y PAZ (PARTE 1ª)

Autor del artículo: Andrés Hombría

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(I) SOBRE  HÉROES  Y VILLANOS

 

Si la voluntad de todos los hombres fuera libre, es decir, si cada uno pudiese  actuar según su gusto, la historia entera sería una sucesión de elementos inconexos. Si cada mil años un ser humano de cada millón pudiera actuar libremente, es decir, a su libre arbitrio, es evidente que un solo acto de esa persona que violase las leyes que gobiernan la acción humana destruiría la posibilidad de la existencia de cualquier ley para la humanidad entera.

Guerra y Paz (León Tolstói)

 

En los mitos de casi todas las culturas el devenir de los pueblos es consecuencia de premios o castigos divinos. Cuando el racionalismo se abre camino en la Grecia clásica  los “grandes hombres de la Historia” sustituyen como actores a los dioses a los que ya ningún historiador que se respete se atreverá a hacer intervenir en su relato. Cambian los autores, pero la explicación sigue siendo mítica. Tolstói hace esta reflexión en “Guerra y Paz”: Napoléon Bonaparte no es quien hace la Historia sino que es el fruto de ella , igual que lo son los 400.000 soldados que le siguen a través de la llanura rusa.

 

En el siglo XIX eclosiona de la Historia social y económica con autores tan distintos como Marx, Weber o Comte en el s. XIX. En el XX les siguen los historiadores marxistas británicos (E.H.Carr, Hobsbawn) o la “Escuela de los Annales” francesa (Pirenne, Fèvre, Braudel) . La Historia Social destierra ese relato de grandes héroes e innobles villanos, convirtiéndolos en materia prima para (malas) novelas y películas de Hollywood. Cuando un  historiador serio como Ian Kershaw escribe su biografía de Hitler, se siente obligado a justificar  que trata de explicar cómo un bloque social reaccionario con un proyecto imperialista terrible pero racional se convierte en un régimen personal  que quiere conducir a un pueblo entero a la autoinmolación. Señala Kershaw que la singularidad del personaje explica que el “hitlerismo” sea hoy, tanto en Alemania como fuera de ella, una especie de “terraplanismo ideológico”, es decir, más que una carencia de valores democráticos, una patología intelectual…*

Este principio de que la Historia se explica por los procesos sociales y no por la acción de los “grandes nombres” no se ha incorporado al sentido  común de la mayoría de las personas …ni de los periodistas.  Hoy los medios intentan psicoanalizar con todo detalle a Vladimir Putin. Donald Trump ha sido otro ejemplo reciente de análisis falaz de la realidad política en clave “psicologista”, incluso en los medios considerados progresistas como eldiario.es o Público. Otro caso más reciente es Donald Trump: no parece casual que los análisis de su etapa hayan enfatizado en sus extravagancias y que los medios “liberales” yanquis hayan puesto tanto empeño en considerarlo un payaso manejado por el presidente ruso. La decisión de Trump de no mantener el pulso a Rusia en el conflicto sirio me sorprendió, pero más me había sorprendido la visita de Nixon a Pequín en 1972, seguida de la ruptura de relaciones con la China Nacionalista (el gobierno de Taiwán) y del reconocimiento de la República Popular China como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

 

No creo que nadie sugiriera entonces que Nixon tuviera oscuras relaciones con la cúspide del maoísmo. Más bien se interpretó que Kissinger pretendía ampliar la fractura entre la URSS, entonces “el enemigo principal” y la R.P.China, el país más poblado del mundo. Con ello debilitaba aún más “el bloque socialista” y dicho cambio en la política exterior de EEUU fue, en efecto, uno de los factores clave en el desenlace de la Guerra Fría.

 

Cuando Trump accede a la Casa Blanca en 2017 el enemigo principal es China, que cuadriplica la población de EEUU y acaba de superar ya su PIB (en términos reales, es decir, lo que las estadísticas indican por las siglas PPA). Por el contrario, la URSS ya no existe y la Federación Rusa, su principal heredera , es una potencia debilitada, pero complementaria de China. Tiene el arsenal nuclear y las reservas energéticas de las que esta carece, compartiendo además una gran frontera. Evitar la formación de una sólida alianza chino-rusa parece, desde el punto de vista yanqui, un cálculo racional. Atribuir pues hechos como la progresiva retirada de EEUU del escenario sirio durante el periodo Trump a la estrambótica idea de que “bots” rusos habían contribuido al triunfo de este frente a Hillary Clinton…o a que Donald y Vladimir se entendían bien porque ambos son machistas y homófobos es sencillamente insultar la inteligencia de quien lo lee o escucha.

 

*) Señala que, por el contrario, Francia está llena de símbolos napoleónicos y que en España hay muchos declarados franquistas y en lo que fue la URSS muchos admiradores de Stalin. Por muy en desacuerdo que estemos con ellos, no ponemos en duda su salud mental.

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II) DE LOS RELATOS MÍTICOS Y LAS REALIDADES NACIONALES

 

Toman las armas,se alzan las catapultas, se disponen las hondas,brillan las espadas, se erizan las lanzas y sin cesar disparan saetas

 

Primer relato de la “batalla de Covadonga” (supuestamente ocurrida en 722 de nuestra era) en la crónica de Alfonso III (883 de nuestra era)

 

Los programas escolares de casi todos los países incluyen como asignatura la historia nacional correspondiente, que en la mayoría de casos suele extenderse por siglos. En sentido estricto, es un anacronismo: la idea de Nación nace con la Revolución Francesa, que sustituye el concepto de súbdito de un soberano por el de ciudadano de un Estado. En el siglo siguiente se extenderá la idea nacional a toda Europa y América y a las partes más urbanizadas de Asia y África. También nace en el siglo XIX, el concepto de “autodeterminación” que asigna a cada comunidad nacional el derecho a su propio estado…lo que a su vez traslada el problema a la definición de “comunidad nacional”.

 

Por ello el “derecho a la autodeterminación”, resulta inequívoco cuando se aplica a posesiones coloniales clásicas, pues es evidente que Nigeria “no es Gran Bretaña” y el Congo “no es Bélgica”. Resulta más complejo cuando se aplica a territorios colindantes, que han estado bajo la misma soberanía en algunos momentos y separados en otros y cuyas poblaciones hablan  lenguas diferentes y/o profesan religiones distintas. Nos vienen a la cabeza los derivados nacionales de las coronas de León, Castilla, Aragón y Portugal. Mucho más compleja (y sangrienta) es la de los estados nacidos de la descomposición del Imperio Otomano (todos los de Oriente Próximo), o del Imperio Austro-Húngaro, con los Balcanes entre ambos, origen de bastantes de los conflictos que se produjeron durante el siglo pasado en la Europa central y oriental.

 

El tercer gran imperio “no colonial”, es decir , formado por la incorporación de territorios colindantes y no por conquistas de ultramar es el Imperio Ruso. Intentaremos esbozar su evolución: la palabra Rus aparece para designar una federación de tribus eslavas que llega desde el mar Blanco al mar Negro aparecida a finales del siglo IX y que tiene su capital en Kiev. A finales del X, el príncipe Vladimiro (Vladimir en ruso, Volodimir en ucraniano, supongo que les suenan los nombres) se convierte al cristianismo, por lo que las actuales Bielorrusia, Ucrania y Rusia consideran la Rus de Kiev el núcleo original de sus actuales estados. La federación se disgrega y, tras ser asolada por la invasión de los mongoles, los territorios que hoy en día corresponderían a Rusia central y Ucrania oriental, pasan a ser tributarios de la “Horda de Oro”, la porción occidental del Imperio Mongol. De entre dichos principados satélites, Moscú se convertirá en el hegemónico: incorporará las “repúblicas  comerciales” (Novgorod, Tver, Pskov), se deshará de la tutela de la “Horda de Oro” y acabará proclamándose la heredera del Imperio Bizantino* tras la conquista otomana de Constantinopla en 1453.

 

La última parte del XVI y todo el XVII están marcados en la Europa central  y oriental por la “Mancomunidad de las Dos-Naciones”, un poderoso estado polaco-lituano, que abarcó también las actuales Bielorrusia y Ucrania occidental. A mediados del XVII, una insurrección cosaca restablece un estado propio en lo que ahora sería Ucrania occidental y central, que consigue defenderse de los intentos de reconquista polaco-lituanos, apoyándose en algunos casos en los otomanos y en otros en los príncipes moscovitas, que por entonces ya se autodenominan “Zares de todas las Rusias”.

 

Dicho estado cosaco, conocido como “hetmanato” (por ser “hetman” el título de su rey electivo) desaparece tras la derrota sueca en la “Gran Guerra del Norte” (batalla de Poltava en 1709), en la que el último hetman soberano, Mazepa,  se había aliado con el rey sueco Carlos XII contra el primer emperador ruso Pedro I (el fundador de San Petersburgo). A partir de entonces el hetmanato estuvo bajo el poder efectivo ruso hasta su desaparición en tiempos de Catalina II.

 

De esta forma, el núcleo del futuro Imperio Ruso se conforma por las tres Rusias: la “Gran Rusia” (la actual), la “Pequeña Rusia” (la actual Ucrania)** y la “Rusia Blanca” (Bielorrusia). De hecho la palabra Ucrania, cuya etimología es “u”( junto a)-”krai” (frontera), es decir la que está en la frontera solo empieza a generalizarse en el siglo XIX y aparece aplicada por primera vez a una estructura política en el XX, durante la Primera Guerra mundial. Pero eso es materia de un capítulo aparte.

 

*) El Patriarca de Moscú pasa a encabezar la iglesia ortodoxa, aunque, como es bien sabido, ésta no tiene un equivalente al Papa católico, con lo que el Patriarca de Moscú es un “primus inter pares”.

**) La sinfonía nº2 de Chaikovsky , que suele aparecer denominada “Pequeña Rusia” debería ser llamada “Ucraniana” porque eso es lo que quería indicar el compositor con ese título. Por cierto, el mismo compositor escribió una famosa ópera sobre el personaje de Iván Mazepa, con libreto basado en el poema “Poltava” de Puschkin.

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III) DE LENIN Y DE PUTIN  (PASANDO POR  STALIN)

 

Al analizar el problema de las diversas nacionalidades el PSOE no lo hace desde una perspectiva interclasista  del conjunto de la población de cada nacionalidad sino desde una formulación de estrategia de clase , que implica que el ejercicio específico del derecho de autodeterminación  para el PSOE se enmarca dentro del contexto de la lucha de clases y del proceso histórico de la clase trabajadora en lucha por su completa emancipación.

Resolución del decimotercer congreso del PSOE, celebrado en Suresnes en 1974.

 

El marxismo clásico condenó siempre el colonialismo* . Se ocupó poco en cambio del nacionalismo “europeo”, salvo en casos coloniales como el de Irlanda. Es en el contexto del Imperio Ruso donde el problema empieza a debatirse entre los marxistas. Nicolas II era Emperador de Todas las Rusias, Rey de Polonia y Gran Duque de Finlandia.

 

Rosa Luxemburgo, polaca de nacimiento y fundadora del Partido Socialdemócrata de Polonia y Lituania* se oponía a que éste apoyara un proyecto nacional polaco afirmando que eso representaba entrar en el juego de su propia burguesía. Lenin, que era cultural y lingüísticamente ruso, creía lo contrario: que si la clase obrera encabezaba el proceso de liberación nacional estaría en ventaja para desarrollar su proyecto revolucionario. Vamos, lo mismo que decía el PSOE en 1974.

 

La mayoría de dirigente bolcheviques, que eran intelectuales étnica y culturalmente rusos, consideraban el Imperio Ruso “una jaula de pueblos oprimidos” y creía que la autodeterminación tras el derrocamiento de la autocracia crearía nuevos estados proletarios que contribuirían al avance mundial del socialismo. Sin embargo, tras la revolución de octubre, las fuerzas obreras son derrotadas en Finlandia y en las repúblicas bálticas y el nuevo estado proletario sufre la agresión de la mayoría de las potencias imperialistas mientras fracasan los movimientos revolucionarios en toda Europa. Eso conduce al poder soviético a una nueva recentralización ante la perspectiva no prevista del “socialismo en un solo país”. Con todo, el derecho de autodeterminación es recogido en la Constitución de la URSS de 1924 y permanecerá hasta su disolución en 1991.

 

El caso de Ucrania tiene características propias: como los bolcheviques desplazaron al gobierno de Kerenski con el lema “Paz, Pan y Tierra”, no estaban en condiciones, ni políticas ni militares, de continuar la guerra, por lo que firmaron  la paz de Brest-Litovsk con los imperios alemán ,austro-húngaro y otomano, en la que, entre otras pérdidas territoriales, aceptaban la creación de un estado ucraniano “tutelado” por Prusia y Austria. Dicho estado se enfrentó a tres grupos: los propios bolcheviques ucranianos, los nacionalistas reaccionarios de Petliura y un movimiento anarquista campesino, el “Ejército Negro”. El “protectorado” se hunde cuando Alemania pierde la Gran Guerra y su ejército debe abandonar Ucrania. Entonces se desencadena una guerra civil entre los bolcheviques y los seguidores de Petliura; éstos son derrotados** y se retiran, matando judíos por el camino. Después el Ejército Rojo destruye el movimiento anarquista, a pesar de que este había jugado un papel fundamental en la derrota de la agresión blanca-imperialista de Denikin.

 

Stalin accede al poder de manera compartida en 1925 y absoluta 1930. Se inicia la colectivización forzosa y se crean los koljoses***.  En aquel momento los kulaks****, los campesinos ricos, representaban el 10% de la población rural pero eran propietarios de casi toda la tierra y de todos los animales de labranza. En respuesta a la colectivización,  los kulaks sacrifican buena parte del ganado de labor. Esto desorganiza la producción agrícola en un momento en el que se financiaba la industrialización forzada vendiendo petróleo cereales. Como resultado, apenas hay excedentes agrícolas almacenados, por lo que la sequía de 1932 provoca hambrunas generalizadas por todo al sur de la URSS (la parte rusa del Caucaso , el este de Ucrania y Kazakstán).

 

La hambruna fue magnificada por la propaganda fascista , en particular por el arzobispo de Viena, Innitzer, y por la extrema derecha de EEUU. La hambruna se incorpora al acervo común de “los crímenes de Stalin”, que va engordando durante toda la Guerrra Fría hasta alcanzar cifras que provocan la hilaridad de cualquier demógrafo. Curiosamente, la propaganda suele pasar de puntillas sobre el expolio real que Ucrania sufre bajo la ocupación nazi, en que las tropas del Reich reciben la orden de alimentarse “sobre el terreno” y de enviar anualmente a Alemania tres millones de toneladas de cereales,  un millón de girasol y medio millón de carne. Casi en su totalidad salen de Ucrania, pues Bielorrusia apenas tiene producción agraria. De hecho, los bielorrusos padecen una hambruna atroz al verse privados de los alimentos ucranianos. La población de Bielorrusia disminuye más de un 25% durante los tres años de ocupación alemana. Dicha ocupación resucita el nacionalismo ucraniano con la figura destacada del filonazi Stepan Bandera y lleva a  la creación de la  división “Galitzien” de las SS formada por nacionalistas ucranianos.

 

Nótese , por otro lado, que durante toda la Guerra Fría la hambruna de 1932-1933 es considerada como uno más de los “crímenes del comunismo” y no como una responsabilidad específicamente rusa, entre otras cosas porque Stalin era de Georgia (Ese país que también quiere ingresar en la OTAN ¿Les suena?). Pero el nuevo mito nacional , el “Holomodor” ha resultado enormemente funcional para ocultar el oscuro (pardo, en concreto) pasado del nacionalismo ucraniano.

 

Cómo comunista y soviético ha pasado a equipararse a “nacionalista ruso”, será materia del próximo capítulo. Hace 50 años el “nacionalismo ruso”era adorado por Occidente. De hecho en 1970 uno de sus exponentes más destacados, Aleksander Solyenitsin, recibió el premio Nobel de Literatura

 

*) Recuérdese la frase de “El Capital” en que  Marx señala que “los huesos de los tejedores de algodón hacen blanquear las llanuras de la India”.

**)  Petliura mismo es asesinado en París por Sholom Schwartzbald, quizá agente soviético , pero comprobadamente alguien en cuya familia quince personas habían muerto a manos del ejército de Petliura

***) “Koljos” es la contracción de “kolektivnoye josyactvo”, es decir “propiedad colectiva”. Su régimen jurídico no era estatal sino cooperativo.

****)La palabra “kulak” en ruso significa “puño”

 

2 pensamientos en “GUERRA Y PAZ (PARTE 1ª)

  1. Notas del autor
    I) en primer lugar quería disculparme por la descuidada redacción de la parte I). El texto inicial era demasiado largo e hice varias revisiones para abreviarlo. Creo que inadvertidamente no envié el documento corregido sino el que correspondía al primer recorte.
    II) No creo que haga falta explicar la primera imagen, pero sí la segunda y la tercera.
    La segunda corresponde a un cuadro del pintor sueco Gustaf Cederström titulado «Carlos XII de Suecia e Iván Mazepa tras la batalla de Poltava».
    La tercera es una fotografía de mayo de 2005 que recoge el momento en que el entonces presidente de Ucrania, Viktor Yushenko y su mujer depositan un ramo de flores en la tumba de Simón Petliura en el cementerio Montparnasse de París.
    Hago estas aclaraciones porque, contra lo que es habitual en los artículos de opinión en «La Fragua», la selección de las imágenes es mía y no de la redacción de la revista.
    Como siempre, y especialmente en un tema polémico como este, responderé a cada observación, corrección o crítica que ustedes quieran hacerme.

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  2. Pingback: GUERRA Y PAZ (PARTE 2ª) | La Fragua de Laguna de Duero

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